
Perú vive horas de extrema incertidumbre tras la jornada electoral de la segunda vuelta presidencial celebrada ayer, domingo 7 de junio. Con más del 92% de las actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la candidata de derecha Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y el líder de izquierda Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) se encuentran en un escenario de empate técnico absoluto, separados por una brecha menor a los 100,000 votos.
Hasta el último reporte oficial del conteo rápido, Fujimori sostiene una ventaja milimétrica con el 50.3% de los sufragios frente al 49.7% de Sánchez. Sin embargo, los analistas locales advierten que el resultado final sigue abierto.
Mientras la líder de Fuerza Popular domina con amplitud en Lima y la costa, las actas que faltan contabilizar provienen principalmente del interior andino y de las zonas rurales, un sólido bastión histórico para Sánchez, donde se espera que el candidato izquierdista reduzca aún más la distancia.
La jornada electoral, calificada por los observadores internacionales como pacífica y ordenada, movilizó a más de 27 millones de peruanos para elegir a quien gobernará el país durante el periodo 2026-2031. Las propuestas de ambos candidatos reflejan una polarización profunda en la sociedad:
• Keiko Fujimori enfoca su agenda en mantener el modelo económico actual, impulsando la inversión privada y aplicando una política de “mano dura” en seguridad ciudadana.
• Roberto Sánchez plantea una reforma estructural profunda mediante una Asamblea Constituyente para sustituir la actual carta magna.
Ante un margen tan estrecho que se ubica dentro del error estadístico, ambos comandos técnicos han hecho un llamado público a la calma.
Los candidatos instaron a sus simpatizantes a esperar con prudencia el procesamiento del 100% de las actas oficiales antes de adjudicarse la victoria, reviviendo el fantasma de los comicios de 2021, que también se definieron por un puñado de votos.
El próximo mandatario tendrá el desafío histórico de devolver la estabilidad política a una nación que ha tenido nueve presidentes en la última década.