
En una jornada histórica que rompió con dos décadas de proclamaciones automáticas, los socios del Real Madrid acudieron masivamente a las urnas instaladas en Valdebebas. Florentino Pérez consolidó su hegemonía al frente de la entidad blanca tras imponerse de manera contundente al joven empresario Enrique Riquelme, asegurando así su séptimo mandato presidencial.
El veterano dirigente de 79 años obtuvo el respaldo de aproximadamente el 65% de los votos, barriendo en la totalidad de las 60 mesas electorales distribuidas en el pabellón de la Ciudad Deportiva. Por su parte, Riquelme, presidente de Cox Energy, firmó un meritorio papel al cosechar algo más del 30% de los sufragios, estableciéndose formalmente como la nueva cara visible de la oposición para los próximos cuatro años.
A pesar de que los sondeos a boca de urnaanticipaban un triunfo holgado de Florentino, la confirmación definitiva de los resultados se demoró casi cinco horas debido a las fricciones en el escrutinio. La candidatura de Riquelme impugnó alrededor de un millar de votos por correo, logrando la anulación de 400 de ellos por defectos formales en el sellado, un contratiempo que ralentizó la maquinaria electoral pero que no alteró el rumbo de los comicios ante la amplia ventaja de Pérez.
Con este triunfo, Florentino Pérez prolongará su mandato institucional con el firme propósito de blindar el modelo de propiedad del club en manos de sus socios y culminar los ambiciosos planes económicos vinculados a la explotación del Nuevo Santiago Bernabéu.
La victoria presidencial, además, despeja de inmediato el panorama deportivo: en su comparecencia de madrugada, Pérez no solo reafirmó el compromiso de conquistar la ‘Decimosexta’ Copa de Europa, sino que puso sobre la mesa el inminente regreso de José Mourinho al banquillo madridista, tras avanzar que el club prevé abonar su cláusula de rescisión de 15 millones de euros.