Perú en tensión: ¿Qué pasa ante un “empate técnico” electoral?

Las proyecciones arrojan una diferencia milimétrica entre los candidatos de la segunda vuelta. Aunque el término “empate técnico” domina el debate, la legislación peruana contempla un camino estrictamente matemático e institucional para definir al ganador.

En el Perú el empate legal no existe. Según la Ley Orgánica de Elecciones (LOE), la presidencia se define por mayoría simple de votos válidos. Esto significa que un candidato puede ganar la elección por un solo voto de ventaja. No existen umbrales mínimos ni terceras vueltas.

Cuando la distancia es de apenas unas décimas, el resultado real se traslada a los organismos electorales (ONPE y JNE), donde se inicia un conteo definitivo que puede tardar semanas. La definición depende de:
• Actas observadas: Documentos con errores de suma o ilegibles que deben corregirse.
• Votos impugnados: Votos individuales cuestionados por los personeros de los partidos.
• Pedidos de nulidad: Demandas para anular mesas enteras por presuntas irregularidades.

Margenes tan estrechos, como el 0.24% de 2016 o el 0.25% de 2021, suelen dejar al país fragmentado. El candidato perdedor tiende a cuestionar la transparencia del proceso, lo que eleva la tensión social y debilita la gobernabilidad del nuevo mandatario frente a un Congreso que nacerá polarizado.