Las autoridades de Uvalde han tomado la decisión de despedir a su jefe de Policía, Pedro Arredondo, por supuesta fallas que cometió durante la masacre en la Escuela Primaria Robb.

La noticia se dio a conocer a dos semanas del inicio del año escolar en esta comunidad tejana de unos 15,000 habitantes, donde los jóvenes temen volver a las aulas tras el tiroteo en el que murieron a tiros 19 niños y dos maestras.

Hasta ahora, se han abierto al menos tres investigaciones en proceso sobre lo que falló en la respuesta policial. El Comité que indagó en los hechos desde el Congreso de Texas dice que no encontró “villanos” en el curso de la investigación o alguien a quien atribuir “malicia” en sus acciones, pero sí “fallas sistémicas e indignantes malas decisiones”.

También se ha hablado de los errores cometidos por la propia escuela. Han hallado, por ejemplo, que la primaria Robb no estaba adecuadamente preparada para un tiroteo. A pesar de que había adoptado políticas de seguridad que les obligaban a mantener con seguro las puertas externas y las de los salones, muchos las dejaban entreabiertas para que profesores sin llaves pudieran ingresar.

Y el distrito escolar no reparó oportunamente aquellas que estaban dañadas, como la del aula 111, donde murió la mayoría de las víctimas: todos sabían que el seguro estaba malo y aunque hubo un reporte no se emitió la orden escrita para repararla.

El trauma que ha quedado en la comunidad es tal, que niños y padres han asegurado que no regresarán a las aulas hasta que la salida de Arredondo se concrete y hasta que el distrito escolar mejore la seguridad en las escuelas de Uvalde.