Nicolás Maduro acusa asfixia financiera para costear su defensa en Nueva York

En un giro administrativo sin precedentes, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro revocó y modificó una licencia financiera otorgada al equipo legal de Nicolás Maduro apenas tres horas después de haberla emitido.

El pasado 9 de enero, tras una solicitud formal presentada por el bufete de abogados que representa al Gobierno de Venezuela, la OFAC emitió una licencia que permitía el movimiento de fondos destinados al pago de honorarios legales.

Sin embargo, la celebración de la defensa fue breve: antes de que concluyera la jornada laboral, el Tesoro publicó una versión modificada del documento que restringía drásticamente el alcance de la autorización original.

Esta licencia es un requisito indispensable debido a las sanciones impuestas por Washington, que prohíben cualquier transacción financiera con el Ejecutivo venezolano sin un permiso explícito del Gobierno federal.

Hasta el momento, el Departamento del Tesoro no ha ofrecido una explicación oficial sobre este cambio de rumbo en menos de 180 minutos. Fuentes cercanas al proceso sugieren que la reversión pudo deberse a un “error de procedimiento” interno o a una presión inmediata desde sectores del Capitolio, donde cualquier medida que pueda interpretarse como un alivio a las sanciones contra Caracas es observada con lupa.

Expertos legales señalan que este tipo de incidentes genera una “incertidumbre jurídica crítica”. Sin el flujo de fondos garantizado, la capacidad de defensa del Estado venezolano en litigios internacionales,que incluyen casos multimillonarios relacionados con Citgo y bonos de la República, queda seriamente comprometida.

La defensa de Maduro ha calificado la modificación como una “arbitrariedad” que vulnera el derecho al debido proceso. Por su parte, analistas en Washington interpretan el hecho como un recordatorio de que, a pesar de las mesas de negociación política, el control sobre el dinero venezolano bajo jurisdicción estadounidense sigue siendo una de las herramientas de presión más estrictas de la Casa Blanca.