La 98ª edición de los Premios de la Academia, celebrada este domingo 15 de marzo en el Dolby Theatre, será recordada como la noche en la que Hollywood finalmente saldó su deuda pendiente con uno de sus cineastas más brillantes.
“One Battle After Another”, el drama épico dirigido por Paul Thomas Anderson, se coronó como la gran triunfadora de la gala al alzarse con seis estatuillas, incluyendo el codiciado galardón a Mejor Película.

Anderson, que acumulaba décadas de nominaciones sin victoria, subió al escenario entre una ovación de pie para recoger también el premio a Mejor Director, consolidando su lugar en la historia del cine contemporáneo.

La ceremonia, marcada por un ritmo ágil y un tono de celebración clásica, repartió sus honores entre el cine de autor y las grandes producciones de género. La cinta “Sinners”, de Ryan Coogler, que partía como la gran favorita con un récord histórico de 16 nominaciones, logró capitalizar cuatro de ellas.

Entre sus triunfos destaca el de Michael B. Jordan, quien se llevó el Oscar al Mejor Actor por una interpretación física y emocionalmente devastadora. En la misma producción, la directora de fotografía Autumn Durald Arkapaw hizo historia al convertirse en la primera mujer en ganar en su categoría, rompiendo uno de los techos de cristal más resistentes de la industria.

En el apartado femenino, la noche perteneció a Jessie Buckley. La intérprete irlandesa se hizo con el Oscar a la Mejor Actriz por su papel en “Hamnet”, superando a una competencia feroz y marcando un hito para el cine de su país.

Las categorías de reparto también ofrecieron momentos de gran emoción, cuando Sean Penn sumó su tercer Oscar a la vitrina como Mejor Actor de Reparto por su trabajo bajo las órdenes de Anderson, mientras que la veterana Amy Madigan sorprendió a todos al ganar como Mejor Actriz de Reparto por el thriller “Weapons”, un reconocimiento que muchos críticos consideraron un tributo a su impecable trayectoria.
El talento latino y el cine técnico también tuvieron su espacio bajo los focos. Guillermo del Toro volvió a demostrar su maestría visual con “Frankenstein”, cinta que dominó las categorías de diseño de producción, maquillaje y vestuario, reafirmando al director mexicano como el mago moderno de la estética gótica.

Por su parte, la cinta noruega “Sentimental Value”, de Joachim Trier, cumplió con las expectativas al ser nombrada Mejor Película Internacional, mientras que la explosiva “K-Pop Demon Hunters” se llevó el premio a Mejor Película Animada, demostrando que el género sigue expandiendo sus fronteras narrativas y comerciales.
Finalmente, la Academia inauguró con éxito la nueva categoría de Mejor Elenco (Casting), un premio que recayó nuevamente en “One Battle After Another”, subrayando la importancia del trabajo coral en el éxito de una producción.
Con un balance que equilibró la nostalgia, la innovación técnica y la justicia histórica para directores veteranos, los Oscars 2026 cerraron sus puertas dejando la sensación de que el cine, en todas sus formas, atraviesa un momento de madurez y renovación artística envidiable.