
Hay empates que saben a derrota y otros que se sienten como una gesta heroica. Lo ocurrido anoche en el Yankee Stadium pertenece a la segunda categoría para el FC Cincinnati, que logró rescatar un punto (4-4) tras estar dos goles abajo en el tiempo de descuento, en un partido que tuvo de todo: dobletes, récords históricos y un final de película.
El NYCFC saltó al césped con el cuchillo entre los dientes. Nicolás Fernández Mercau abrió la veda al minuto 20 aprovechando un rebote del arquero Celentano tras un potente disparo de Aiden O’Neill. Cincinnati, que llegaba mermado por las bajas en defensa (incluyendo la lesión de Nick Hagglund en el calentamiento), respondió rápido gracias a su referente, Kévin Denkey, quien puso el 1-1 al 32′.
Sin embargo, el “Pigeon” no bajó el ritmo. Apenas tres minutos después del empate, Fernández Mercau firmó su doblete tras una brillante asistencia de Maxi Moralez, mandando al equipo local al descanso con la ventaja y la sensación de dominio.
En el complemento, el guion parecía sentenciado. Agustín Ojeda aumentó la cuenta a 3-1 en el minuto 53. Aunque Denkey volvió a aparecer al 65′ para recortar distancias con su segundo gol de la noche, el brasileño Talles Magno puso lo que parecía el clavo definitivo en el ataúd de Cincinnati: un golazo al 79′ que colocaba el marcador 4-2.
Con el reloj marcando el minuto 90 y siete de añadido por jugar, la afición neoyorquina ya saboreaba los tres puntos. Pero el fútbol, caprichoso y cruel, tenía otros planes.
La épica comenzó en el 90+2′. El joven defensor de 17 años, Andrei Chirila, se vistió de héroe inesperado al anotar su primer gol como profesional con un disparo de larga distancia que sorprendió a Matt Freese. El 4-3 encendió las alarmas y el pánico se apoderó de la defensa local.
Tres minutos después, en la agonía del encuentro (90+5′), una falta de Kevin O’Toole sobre Evander dentro del área terminó en un penal agónico. El brasileño, con nervios de acero, no falló. Con ese cobro, Evander no solo rescató el empate, sino que se convirtió en el máximo goleador nacido en Brasil en la historia de la MLS, alcanzando los 44 tantos.
El pitazo final de Drew Fischer dejó un sabor agridulce en Nueva York. El NYCFC suma cinco partidos sin ganar, viendo cómo se le escapó una victoria que tenía en el bolsillo. Por su parte, el FC Cincinnati, “magullado pero no roto”, celebró un punto histórico: es la primera vez en la historia del club que logran sumar tras entrar al tiempo de descuento con dos goles de desventaja.