
Por: Valentina Sosa
En el comienzo y trajinar de una gira que inicio recientemente, la cantante antioqueña ha presentado una nueva produccion musical que ha mezclado canciones de desamor explicadas según ella, como parte de la vida misma ademas de mezclar ritmos y sumar colaboraciones musicales con cantantes muy reconocidos
“Querer recuperar a alguien y al mismo tiempo, sentir rabia por haberlo perdido, extrañar, insultar, pedir otra oportunidad y después asumir que quizá sea mejor dejar ir es lo que trata transmitir en “No me arrepiento de sentir tanto”.
Y es que la exitosa cantante colombiana ha convertido esas contradicciones del cotidiano modo operandi de la vida, en la materia prima de su sexto disco de estudio.
Karol G, cuyo nombre es Carolina Giraldo, atraviesa 14 canciones y 42 minutos de una historia emocional que encuentra en los sonidos urbanos el vehículo para hablar de una etapa especialmente vulnerable. La bichota como se autodenomina Karol.G, convierte el producto musical en 14 canciones donde caben la rabia, la nostalgia, la contradicción y una esperanza todavía herida.

Y si hay que ponerle la cereza al pastel, esto tambien implica que el lanzamiento llega meses después de que se confirmara el final de su relación de cuatro años con el también colombiano cantante, compositor y productor discográfico Feid.
La artista ya había advertido que se trataba de un trabajo nacido “sin pretensiones” y creado para que sus seguidores conectaran “con su emoción más profunda”, según expresó en TikTok desde Estados Unidos, mientras continúa con su gira “Viajando por el mundo Tropitour”.
La produccion cuenta con fusiones ritmicas y ademas con la colaboracion de Bruno Mars y Drake y que no son las únicas colaboraciones pues Judeline y Rusowsky aparecen en “BbY WOW”, una pieza que combina reguetón suave con las texturas del bedroom pop.
También regresan sonidos vinculados con la música grupera mexicana en “Alguien que te amaba”, mientras “Maybe” expone la incertidumbre sobre si los mejores momentos ya pasaron o todavía están por llegar.
Con este repertorio, la artista vuelve a los ritmos urbanos que marcaron buena parte de su trayectoria después de la diversidad latinoamericana de “Tropicoqueta”. El resultado es más una radiografía emocional, hecha de rabia, deseo, nostalgia y una pregunta que está en todo el disco predomina como cuestionamiento para la vida de cada ser humano ¿Qué queda de uno cuando el amor que parecía definitivo deja de estar ahi?