Apenas da inicio Premier League, que se encuentra en la segunda jornada el Chelsea y Tottenham, rivales de la ciudad de Londres, protagonizaron un clásico que tuvo absolutamente de todo. Dentro del campo, pero también fuera de él.

Aunque lo que realmente terminó quedando como la imagen del duelo fue el espectáculo que dieron los dos entrenadores Thomas Tuchel del Chelsea y Antonio Conte del Tottenham.

La tensión inició con elempate de Højbjerg. Tuchel reclamó una muy evidente falta de Rodrigo Bentancur sobre Kai Havertz en los instantes previos al tanto y una vez consumado el empate, Conte lo festejó de frente al banco local. Algo que lógicamente molestó al alemán, quien terminó pechando y gritando cara a cara con el italiano.

Los momentos tensos continuaron dentro del campo, con el argentino Cuti Romero protagonizando un par de ellos: primero con un careo con el propio Havertz y luego jalando del pelo del español Marc Cucurella, segundos antes del empate de Kane. El defensor central tuvo mucha suerte de no terminar siendo expulsado por la acción.

Al pitazo final, los entrenadores Tuchel y Conte protagonizaron un fuerte apretón de manos que siguió más tiempo de lo debido y volvieron a tener que ser separados, entre gritos, reclamos e insultos. Una imagen poco vista entre conductores de la más absoluta élite del fútbol mundial.

Por esta disputa, Tuchel y Conte fueron expulsados. En una entrevista el entrenador del Chelsea sostuvo: “Pensé que cuando te dabas la mano, mirabas a los ojos. Él tuvo una opinión diferente. No fue necesario, pero muchas cosas no lo fueron”.

En la previa del partido, Tuchel había tenido algunas declaraciones apuntando contra la credibilidad de Conte, pero nada que presagiara una pelea de este tipo. El alemán había lanzado en conferencia: “No creo todo lo que dice (Conte). Si dice el equipo que elegirá, no le creo. Si dice alguna de sus tácticas o que somos los favoritos, tampoco”.

Aunque también agregó: “Todos los equipos que Conte entrena son candidatos al título”, con un toque de cordialidad que obviamente quedó perdido una vez que comenzó a rodar el balón.