
En una tensa conferencia de prensa celebrada en el Pentágono, el secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, ofreció detalles reveladores sobre el estado de salud del nuevo Líder Supremo de Irán, Mojtabá Jameneí, cuya ausencia pública ha alimentado semanas de especulaciones globales.
Ante las preguntas de los medios sobre si el sucesor de Alí Jameneí sigue al mando tras la reciente escalada bélica, Hegseth fue tajante: :Se cree que está vivo, herido y desfigurado”.
Las declaraciones del secretario llegan en un momento crítico, justo cuando se cumplen semanas sin una aparición visual del líder iraní.
Según informes de inteligencia mencionados por Hegseth, las heridas habrían sido provocadas durante la campaña de ataques de precisión conocida como “Operación Epic Fury”, que a principios de marzo impactó diversos complejos gubernamentales en Teherán.
“No hay mucha información de él en este momento. Es comprensible, hay mucho miedo [en Irán]”, agregó el secretario, sugiriendo que la falta de vídeos o comparecencias en directo no es casualidad, sino una medida para ocultar la gravedad de sus lesiones físicas.
Para la administración estadounidense, el hecho de que Jameneí solo se comunique a través de comunicados escritos o grabaciones de audio pone en duda su capacidad real para gobernar.