El F.C Barcelona derrotó este sábado 0-2 a los Red Bulls de Nueva York que no realizó en todo el partido una sola oportunidad de peligro y en un encuentro en el que el polaco Lewandowski tuvo pocas opciones con los Blaugranas.

El campo del New York Red Bulls había sido tomado por los aficionados culés que jalearon sin cesar a su equipo, además de nombrar con especial cariño el nombre de Gerard Piqué y el del entrenador Xavi Hernández.

El catalán sacó este sábado 22 jugadores al campo, para dar rodaje a toda su plantilla en este su último partido de la serie de amistosos en Estados Unidos, donde cosechó cuatro victorias, dos ante equipos locales y el resto ante Real Madrid y Juventus.

A priori, el equipo del Red Bulls, uno de los más potentes de la liga estadounidense, iba a dar más trabajo al equipo catalán, pero estuvo totalmente desdibujado y Barcelona no hizo sino pasearse por su cancha, creando numerosas situaciones de peligro pero sin gran acierto a la hora de definir.

En la primera parte, el peligro llegaba a la guardería del local Colonel sobre todo desde la banda derecha barcelonista, con un Araújo muy activo que subía desde su posición y un De Jong que hizo este sábado de medio centro y que quiso mostrarse más activo que en días pasados.

Pero casi todas las ocasiones las crearon Dembelé o Raphinha, que buscaban todo el tiempo a Lewandowski, lo mismo que hacía el público, que lo jaleaba particularmente con ganas de verle marcar el primer gol de su nueva vida en el Barça.

El polaco sigue con hambre de gol pero no ha podido definir en ninguna de las ocasiones de que dispuso, pese a que lo intentó una y otra vez, con los pies y la cabeza, unas veces entregando débiles pelotas al portero y otras disparando muy por encima del larguero.

El tanto del Barça llegó finalmente en el minuto 40 del primer periodo, cuando tras una asistencia de Raphinha desde la izquierda, Dembelé no lo dudó y mandó un derechazo cruzado ante el que el guardameta Colonel no pudo hacer nada.

En la segunda parte se repitieron las tornas de la primera: aunque el Barcelona salió totalmente renovado, con Piqué organizando el juego desde atrás, los locales no pudieron sobreponerse a un dominio insultante (posesión del balón blaugrana superior al 70 por ciento).

Fue Ansu Fati el que en la segunda parte buscó con más ansias el gol, aunque terminó embarullándose con la pelota las más de las veces, y cuando llegó el segundo tanto fue de forma inesperada: en un ataque protagonizado por Memphis, el guardameta falló garrafalmente en rechace y dejó el balón en los pies de Memphis, que no hizo sino empujarlo casi sin fuerza.

Era el minuto 87 y ya casi no quedaba nada más que demostrar. En cuanto el árbitro pitó el final del partido, el campo empezó a ser invadido por espontáneos que ansiaban una fotografía con sus ídolos del Barcelona, y aunque la seguridad privada y la policía se emplearon a fondo, no pudo evitar que una decena de personas accedieran al campo y pusieran una mancha en lo que había sido una fiesta.