
En un giro histórico, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció este 14 de abril el levantamiento formal de las sanciones que pesaban sobre el Banco Central de Venezuela (BCV) y las principales instituciones bancarias del Estado venezolano.
La medida, que entró en vigor de forma inmediata, marca el fin de un ciclo de aislamiento financiero que se prolongó por años y señala el comienzo de una fase de normalización económica entre ambas naciones.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) eliminó de su “lista negra” no solo al ente emisor venezolano, sino también al Banco de Venezuela, al Banco Digital de los Trabajadores y al Banco del Tesoro.
Con esta decisión, las instituciones podrán:
• Reconectarse al sistema de transferencias internacionales.
• Restablecer servicios de tarjetas de crédito y débito de franquicias globales.
• Operar con corresponsalías bancarias en dólares sin las restricciones previas.
Fuentes diplomáticas sugieren que este alivio de la presión financiera es el resultado de intensas negociaciones bajo la administración del presidente Donald Trump.
El acuerdo central radica en la apertura total de la industria energética venezolana a la inversión extranjera.
Se espera que gigantes petroleros estadounidenses retomen operaciones a gran escala, con el objetivo de elevar la producción de crudo en la faja petrolífera, estabilizando así los mercados energéticos globales.