
Con doblete de Erling Haaland Noruega firmó un regreso espectacular a las Copas del Mundo al golear 4-1 a Irak en el Boston Stadium.
Al minuto 29, tras una secuencia impecable de 14 pases, David Møller Wolfe rompió por la izquierda y mandó un centro venenoso al segundo palo; allí, barriéndose con su característico instinto, Haaland empujó el balón para abrir el marcador y desatar la locura en las gradas.
Sin embargo, al minuto 39, en un arranque de puro orgullo, Amir Al-Ammari colgó un centro preciso al corazón del área que el experimentado Aymen Hussein conectó con un frentazo impecable.
El 1-1 no solo silenció a los noruegos, sino que significó el primer gol de Irak en un Mundial desde México 1986.
La zaga iraquí pecó de ingenua al intentar salir jugando bajo la asfixiante presión alta de Noruega. Haaland leyó el titubeo del arquero Jalal Hassan, bloqueó su despeje en el área chica y la pelota terminó en el fondo de la red para el 2-1 antes del descanso. Un golpe psicológico definitivo.
Luego, al minuto 76, el recién ingresado Leo Østigård se elevó con potencia para conectar un córner quirúrgico de Martin Ødegaard, sentenciando el tercero. Ya en el tiempo añadido (90+6′), la desgracia cerró la noche iraquí cuando el propio héroe del empate, Aymen Hussein, anotó en contra al intentar despejar un balón aéreo tras un tiro libre.
Con este contundente 4-1, Noruega se adueña del liderato del Grupo I por diferencia de goles, superando a Francia (que venció 3-1 a Senegal). Los nórdicos avisan que no vinieron al Mundial solo a pasear; vinieron a competir con su generación dorada.