En medio de presentaciones culturales, alegría y agradecimiento, los más de 2.000 habitantes del corregimiento Raudal, en Valdivia, celebraron contar ya con un espacio adecuado para realizar actividades deportivas y culturales en la nueva placa polideportiva que les entregó la Unidad para las Víctimas.

Luego de cruzar el río Cauca en una lancha para carga y abordar otros 17 kilómetros en mototaxi, se llega a la alejada zona rural de este corregimiento en donde la violencia, entre otros hechos, produjo el asesinato de dos párrocos.

La obra contó con un aporte de 220 millones de pesos por parte de la Unidad para las Víctimas, la mano de obra la puso la comunidad y cooperación internacional aportó el transporte, y el terreno fue una donación de la Diócesis en virtud de la gestión del párroco actual. Gracias a ello se logó terminar la obra de la placa polideportiva donde la comunidad, luego de sufrir las inclemencias de la violencia, puede tener un espacio adecuado para la reconstrucción del tejido social, ambiente sano para actividades culturales y deportivas que permiten la integración y la paz.

“La primera necesidad que las personas manifestaron era la urgencia de campos deportivos bien adecuados para unir a las veredas, e inmediatamente consulté a las directivas de las Diócesis para poder donar el terreno para la construcción de la placa polideportiva”, relató el párroco Luis Alfonso Sabala.

“Nos sentimos contentos con la obra que beneficia a la población infantil, juvenil y a los adultos mayores porque es un espacio para realizar todo tipo de actividades y en este corregimiento no lo teníamos. Además, esto es un trabajo de todos porque nosotros como miembros de este corregimiento también aportamos con nuestro esfuerzo de la mano de obra para lograr terminar esta chancha”, aseguró Rodolfo Villa, presidente de la Junta de Acción Comunal.

Por su parte, Wilson Córdoba, director de la Unidad para las Víctimas en Antioquia, resaltó que “esto no se materializa en una obra, lo que las instituciones realizamos con este tipo de acciones es la implementación de los acuerdos de paz en los municipios PDET, con impacto en la reconstrucción del tejido social en los espacios de encuentro y de integración social que permiten que las comunidades retomen sus prácticas culturales y recreativas que en algún momento la violencia interrumpió”.

Este municipio hace parte de los 170 con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial que implementa el Gobierno Nacional luego de los acuerdos de paz.  En Antioquia hay 24 municipios en los que se evidencian este tipo de acciones.

Desde la Subdirección de Prevención y Asistencia Humanitaria, entre septiembre y noviembre de este año se han entregado una placa huella, dos casetas comunales, tres canchas polideportivas y dotación agrícola en los municipios antioqueños de Barbosa, Peque, Uramita, La Pintada, San Carlos y Anorí.

Esta obra se suma a la inversión de más de $600 millones en las que se cumplen acciones de reparación, como las garantías de no repetición de los hechos victimizantes y disminución de la vulnerabilidad de la población.

En total, la Unidad para las Víctimas ha invertido más de $14.9 billones en Colombia ($3.32 billones en Antioquia) para la reparación individual y colectiva de esta población afectada por el conflicto armado.