
La defensa legal de Cilia Flores, esposa del mandatario venezolano Nicolás Maduro, presentó una moción formal ante la justicia federal estadounidense para solicitar el cambio de su medida de coerción a prisión domiciliaria en la ciudad de Nueva York, amparándose en un cuadro clínico delicado.
La petición, dirigida al juez federal Alvin K. Hellerstein, argumenta que la detenida padece una afección cardíaca diagnosticada como prolapso de válvula mitral, la cual se ha visto agravada desde su ingreso al Centro Metropolitano de Detención en Brooklyn el pasado mes de enero. Según el escrito judicial, la salud de Flores se ha deteriorado de manera progresiva debido a la imposibilidad de recibir su tratamiento médico regular, el cual incluye inyecciones mensuales que habrían sido interrumpidas tras su aprehensión y traslado a territorio estadounidense tras la operación militar registrada en Caracas.
El expediente presentado por sus abogados detalla que la exreclusa política ha experimentado una pérdida de peso superior a los once kilos, además de episodios recurrentes de dolor torácico, arritmias y complicaciones de índole gástrico.
El equipo de defensa subraya que los especialistas médicos que han evaluado su condición dentro del sistema penitenciario sugieren la realización urgente de un cateterismo cardíaco y otros procedimientos invasivos que, a su juicio, no pueden garantizarse con los estándares necesarios bajo el régimen carcelario actual.
Ante esta situación, los representantes legales buscan que la procesada sea trasladada a un apartamento ubicado en Manhattan para cumplir con el arresto domiciliario mientras se desarrollan las fases previas al juicio formal.
Para mitigar los argumentos de la fiscalía respecto a un posible riesgo de fuga, la propuesta de la defensa incluye un esquema de seguridad privada y monitoreo electrónico sumamente restrictivo que operaría de manera continua.
Las condiciones estipuladas contemplan la instalación de un dispositivo de vigilancia telemática, control de video en circuito cerrado las 24 horas y la presencia permanente de personal de custodia armado en el interior del inmueble residencial.
Asimismo, el plan de reclusión domiciliaria propuesto restringe de forma absoluta la comunicación exterior, limitando el acceso de visitas exclusivamente a un listado previamente autorizado por la corte federal y el equipo de fiscales, además de exigir la intervención de toda llamada telefónica y la retención definitiva de los documentos migratorios y pasaportes.
Tanto Flores como su esposo Nicolás Maduro permanecen bajo custodia de las autoridades federales en el estado de Nueva York a la espera de que comience el juicio penal en su contra, programado de manera tentativa para junio de 2027, tras ser imputados formalmente por conspiración para el narcotráfico y delitos de terrorismo. Ambos se han declarado no culpables de los cargos formulados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos en un proceso que mantiene la atención internacional.
Hasta el momento, la fiscalía federal no ha emitido una respuesta definitiva a la solicitud de arresto domiciliario y será el juez Hellerstein quien deba evaluar los informes médicos presentados para determinar la procedencia o rechazo de la medida cautelar.