“A menos que recibamos fondos sustanciales de inmediato, el hambre y la hambruna masivas avanzarán en Yemen”, alertaron este lunes el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).

En un comunicado conjunto, las agencias afirmaron que Yemen está al borde de la catástrofe, aunque matizaron que aún existe la posibilidad de evitarla y salvar a millones si se toman medidas ahora.

Los organismos citaron un nuevo estudio de datos que indica que la devastación de la guerra en el país ha llevado a la población a niveles récord de inseguridad alimentaria.

Según esa información, más de 17,4 millones de yemenitas padecen inseguridad alimentaria, 1,6 millones más caerían en niveles de emergencia de hambre en los próximos meses, y el número de personas en situación de hambruna se quintuplicará para fin de año, alcanzando 161.000.

Estas cantidades elevarán el total de personas necesitadas de ayuda de emergencia a 7,3 millones para diciembre de 2022.

Carrera contra el tiempo

“Las cifras desgarradoras confirman que estamos en una cuenta regresiva para la catástrofe en Yemen y casi no tenemos tiempo para evitarla”, dijo el director ejecutivo del PMA, David Beasley.

La advertencia llega luego de que el fin de semana se reportaran combates intensos que dejaron decenas de muertos y heridos entre las fuerzas del gobierno y las tropas hutíes en las inmediaciones de Marib, una ciudad rica en petróleo del norte del país controlada por el gobierno.

Las hostilidades se produjeron al término de la primera semana de consultas del enviado especial de la ONU a Yemen, Hans Grundberg, con las partes en conflicto para buscar un futuro de paz en esa nación, cuyo conflicto dura desde 2015 y aumenta con el tiempo.

En enero y febrero, el recrudecimiento de la violencia causó la muerte o mutilación de al menos 47 niños durante enero y febrero pasados.

El director general de la FAO señaló que tras siete años de hostilidades, muchas familias se ven privadas de los insumos necesarios para sus necesidades más básicas.

Un niño come un suplemento alimenticio en un punto de distribución de asistencia del PMA en Mokha, Yemen.

Fomentar la autosuficiencia agrícola

Qu Dongyu indicó que la agencia a su cargo trabaja directamente con los agricultores yemenitas para fomentar su autosuficiencia a través de una combinación de apoyo de emergencia inmediato a los medios de subsistencia y, a más largo plazo, asistencia para mejorar su resiliencia, respaldar la producción agroalimentaria local y compensar la dependencia de las importaciones.

La responsable de UNICEF, por su parte, resaltó el negativo impacto duradero del conflicto en los niños y agregó que cada vez son más los pequeños que duermen con hambre cada noche.

“Esto los pone en mayor riesgo de deterioro físico y cognitivo e, incluso, de muerte. La situación de los niños en Yemen ya no puede pasarse por alto. Hay vidas en juego”, enfatizó Catherine Russell.

La directora ejecutiva precisó que sólo para 2022, UNICEF necesita 484,4 millones de dólares para responder a la crisis humanitaria en ese país.

El más reciente análisis de inseguridad alimentaria da cuenta de un incremento de la desnutrición aguda entre los niños menores de cinco años, al igual que entre las madres primerizas.

Asimismo, cerca de 1,3 millones de mujeres embarazadas o lactantes están en riesgo por la grave falta de alimentos.

Yemen ya era uno de los países más pobres del mundo antes de que se intensificara el conflicto, pero hoy unos 2,2 millones de niños están ahora gravemente desnutridos, además de que 500.000 jóvenes enfrentan desnutrición aguda grave, una condición que puede provocarles la muerte.

Según las agencias, las provincias más afectadas en este momento son Hajjah, Hodeida y Taizz.

El impacto de la guerra en Ucrania

El coordinador humanitario de la ONU para Yemen recalcó que es primordial mantener la respuesta de emergencia integrada para millones de personas que requieren alimentos, agua potable, atención médica básica y protección.

David Gressly explicó que el prolongado conflicto ha dado lugar al desastre económico en Yemen, aumentando así el hambre con la escasez y los altísimos precios de los alimentos.

Añadió que la guerra en Ucrania intensificará las necesidades dado su impacto en las importaciones. El 30% del trigo que se consumen en Yemen llega de Ucrania.

“Se requiere paz para poner fin a la desgracia, pero se puede avanzar ahora. Las partes en conflicto deben levantar todas las restricciones al comercio y la inversión de productos básicos no sancionados. Eso ayudaría a bajar los precios de los alimentos y a reactivar la economía, dando a las personas la dignidad de un trabajo para dejar de depender de la ayuda”, puntualizó Gressly.