
Un juez federal de Manhattan determinó que la transformación del sistema carcelario de Nueva York podría requerir hasta siete años para cumplirse, al instalar a Nicholas Deml, exdirector penitenciario de Vermont y exagente de la CIA, al frente de un proceso de restauración dirigido y supervisado judicialmente.
Deml, quien responde directamente a la jueza Laura Swain —y no a autoridades municipales—, deberá presentar en las próximas semanas un plan inicial enfocado en remedios concretos para lograr que el sistema de detención de Rikers Island, caracterizado por episodios de violencia, muertes y disfuncionalidad, cumpla estándares aceptables para los detenidos y el personal. La información fue confirmada por THE CITY.
Un total de 63 personas fallecieron bajo custodiaen las instalaciones de Rikers Island entre 2019 y 2024, según informó THE CITY. El dato evidencia la urgencia de establecer mecanismos de control eficaces que garanticen derechos civiles y condiciones mínimas de seguridad y dignidad para miles de detenidos, un pedido reiterado por organizaciones sociales.
Anisah Sabur, referente de la organización abolicionista HALT Solitary Campaign, declaró: “Las cárceles de la ciudad de Nueva York siguen en crisis, con personas sufriendo daños extremos a diario y esperando meses o años para llegar a juicio. Cuanto más demoremos, más vidas perderemos. Urgen vías alternativas, recursos y programas para crear verdadera seguridad pública”.
Autoridad judicial y fracaso de reformas previas
El plazo de hasta siete años decidido por Swain no es rígido, sino una referencia orientativa. Según la jueza en su fallo de 28 páginas, se devolverá gradualmente la autoridad al Departamento de Corrección local a medida que se cumplan objetivos específicos, en especial en políticas de uso de la fuerza y protocolos de desescalada.