
Un representante iraní en la región admitió este domingo que al menos 5.000 personas murieron en la represión de las recientes protestas en Irán, incluidos unos 500 miembros del personal de seguridad, en la cifra oficial más alta reconocida hasta ahora por las autoridades.
El funcionario, que habló con Reuters bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del tema, culpó a “terroristas y alborotadores armados” de matar a “iraníes inocentes” y afirmó que “Israel y grupos armados extranjeros” habían apoyado y equipado a los manifestantes.
El representante indicó que algunos de los enfrentamientos más intensos ocurrieron en las zonas kurdas del noroeste de Irán, donde los separatistas kurdos han estado activos históricamente. “No se espera que la cifra final de muertos aumente mucho”, agregó.
Sin embargo, grupos de derechos humanos advierten que el número real de víctimas podría ser mucho mayor. El grupo HRANA, con sede en Estados Unidos, reportó 3.308 muertes confirmadas, con otros 4.382 casos bajo investigación y más de 24.000 detenciones. Otras estimaciones elevan el número de fallecidos a más de 20.000, aunque el bloqueo de internet dificulta la verificación independiente.
El líder supremo iraní, ayatolá Ali Khamenei, dijo el sábado que “algunos miles” de personas habían muerto a manos de lo que llamó “agentes” de Estados Unidos e Israel, y prometió “romperle la espalda a los sediciosos”.
El acceso a internet en Irán volvió a estar fuertemente restringido el lunes, tras un breve restablecimiento parcial que duró apenas unas horas, informó la organización de ciberseguridad Netblocks. Durante el corto período de conexión, “algunos iraníes pudieron dar información detallada sobre la gravedad de la crisis en el terreno”, señaló la organización.
No obstante, un alto cargo del Parlamento iraní informó que el régimen podría levantar en los próximos días el apagón impuesto durante las protestas. Irán cortó todas las comunicaciones el 8 de enero, en respuesta a las manifestaciones que comenzaron por el aumento del costo de la vida y derivaron en un movimiento contra el régimen teocrático.
En una señal de debilidad del control gubernamental, la televisión estatal fue aparentemente hackeada el domingo por la noche, mostrando brevemente discursos del presidente estadounidense Donald Trump y del hijo exiliado del último sha de Irán llamando al público a la revuelta.
Además, el director ejecutivo de Irancell, el segundo mayor operador de telefonía móvil de Irán, fue destituido por no acatar la orden de bloquear el acceso a internet, según la agencia Fars.
El Foro de Davos veta a Irán
El Foro Económico Mundial anunció el lunes que el ministro de Relaciones Exteriores de Irán no asistirá a la cumbre de Davos esta semana. “La trágica pérdida de vidas civiles en Irán durante las últimas semanas significa que no es correcto que el Gobierno iraní esté representado en Davos este año”, declaró la organización.
El presidente iraní Masud Pezeshkian advirtió que “un ataque contra el gran líder de nuestro país equivale a una guerra total contra la nación iraní”, en aparente respuesta a Trump, quien calificó a Khamenei como “un enfermo” y pidió un cambio de liderazgo en Irán.
Las calles iraníes han permanecido en gran parte tranquilas desde que las protestas fueron sofocadas en tres días de violencia masiva a finales de diciembre. El portavoz del poder judicial iraní advirtió que se celebrarían juicios rápidos y que algunos actos justificaban el delito capital de “moharebeh”, o “declarar la guerra contra Dios”.