Trump declara el estado de emergencia en Washington D.C. ante desastre ecológico en el río Potomac

El presidente Donald Trump aprobó este sábado una declaración de emergencia federal para el Distrito de Columbia, en respuesta al masivo vertido de aguas residuales provocado por el colapso de una de las tuberías más críticas de la región.

La medida activa el apoyo inmediato de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) para contener lo que la Casa Blanca ha calificado como un “enorme desastre ambiental”.

La emergencia se originó tras la rotura del Potomac Interceptor, un ducto de 1.8 metros de diámetro, el pasado 19 de enero en una zona cercana a Clara Barton Parkway, Maryland. Según estimaciones oficiales, el fallo estructural liberó cerca de 250 millones de galones de aguas residuales sin tratar directamente al río Potomac, una cifra que equivale a llenar casi 400 piscinas olímpicas con desechos.

Aunque la empresa DC Water logró detener el flujo de desechos hacia el río el pasado 8 de febrero mediante un complejo sistema de bombeo de desvío (bypass), la magnitud del impacto ambiental y los costos de reparación, estimados en más de 20 millones de dólares, superaron la capacidad de respuesta local, obligando a la alcaldesa Muriel Bowser a solicitar la intervención federal esta semana.

La declaración presidencial llega tras varios días de críticas por parte de Trump hacia los líderes demócratas de la zona. A través de sus redes sociales, el mandatario atribuyó el incidente a una “pésima gestión” de las infraestructuras locales y exigió una solución inmediata para proteger la capital de la nación.

“La acción del Presidente autoriza a la FEMA a coordinar todos los esfuerzos de socorro para aliviar el sufrimiento causado por esta emergencia y salvar vidas, proteger la propiedad y la salud pública”, señaló la agencia en un comunicado oficial tras la firma del decreto.

Seguridad del agua y restricciones
A pesar de la alarma ambiental, las autoridades han sido enfáticas en un punto clave: el agua potable de Washington D.C. es segura para el consumo. Las plantas de tratamiento captan el agua río arriba del punto del vertido, por lo que el suministro no se ha visto comprometido.