
Por: Sady Palma
En su debut absoluto en la historia de los mundiales, la selección de Cabo Verde firmó una de las páginas más heroicas de su trayectoria deportiva al contener el asedio de España y rascar un valioso empate 0-0 en el estreno del Grupo H.
El Atlanta Stadium fue testigo de un choque de estilos radical. Desde el pitazo inicial, el libreto de la selección española se basó en el control absoluto del balón, pero con una alarmante falta de profundidad y verticalidad.
El entramado defensivo planteado por los “Tiburones Azules” asfixió por completo los circuitos de la ‘Roja’. Una muestra clara de la desconexión ofensiva fue el rendimiento de Mikel Oyarzabal, quien deambuló en el ataque completando sus primeros 30 minutos de partido sin tocar un solo esférico.
En la segunda mitad, el seleccionador Luis de la Fuente buscó dinamita y desborde en el banquillo dando entrada a Lamine Yamal y Nico Williams.
Aunque España ganó en vértigo y arrinconó a su rival, se topó de frente con una muralla inquebrantable y con la figura colosal del guardameta africano Vozinha, cuyas intervenciones providenciales lo coronaron como el MVP incuestionable de la jornada.
A medida que el reloj avanzaba, la desesperación española alimentó la valentía caboverdiana. En los minutos finales, el drama se apoderó del encuentro. Un cabezazo certero de Diney Borges obligó a Unai Simón a estirarse en dos tiempos para evitar la tragedia ibérica, y ya en el descuento (90+3′), Pedri tuvo que recurrir a una tarjeta amarilla de emergencia para frenar una contra letal que amenazaba con el colapso definitivo.
Con este resultado, Cabo Verde celebra un punto que sabe a gloria y que inyecta una dosis de fe de cara a sus próximas citas.
Por su parte, España firma un arranque gris y se queda sin margen de error; la ‘Roja’ estará obligada a ajustar la brújula y buscar la victoria con urgencia en su siguiente compromiso frente a Arabia Saudí si no quiere comprometer su boleto a la siguiente ronda.