Líderes mundiales, científicos, empresarios, autoridades sanitarias, dirigentes de organismos internacionales, académicos, agricultores, pescadores, indígenas, jóvenes, consumidores y activistas ambientales de todo el mundo se comprometieron este jueves a impulsar la transformación de los sistemas alimentarios para acabar con el hambre y salvar al planeta.

El punto de encuentro fue la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios, convocada en 2019 por el Secretario General de las Naciones Unidas y celebrada en los márgenes del debate de alto nivel de la Asamblea General con el objetivo de diseñar medidas encaminadas a producir alimentos más saludables y asequibles para toda la gente con métodos menos dañinos para el medio ambiente.

 Propela de la recuperación

En su intervención en el evento, el titular de la ONU aseguró que los sistemas alimentarios pueden ser el motor de la recuperación mundial tras la pandemia de COVID-19, recordando que representan el 10% de la economía global y que sostienen la vida de las personas, además de que son fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030.

António Guterres destacó los absurdos del sector alimentario de la actualidad, en el que millones de personas pasan hambre y miles de millones más no tienen los recursos para comprar comida saludable, mientras un tercio de la comida que se produce se va a la basura. Además, hay miles de millones de personas con sobrepeso u obesidad y cientos de millones por debajo de un peso sano.

Añadió que para empeorar una situación que ya era grave, llegó la pandemia de COVID-19 y agudizó las desigualdades, mermó las economía y empujó a millones de personas más al hambre y la pobreza extrema.

“Debemos construir un mundo en el que haya alimentos saludables y nutritivos disponibles y asequibles para todos, en todas partes”, dijo.

 No a costa del planeta

Pero esto no debe ser a costa de la naturaleza, recalcó, refiriéndose al papel de los sistemas alimentarios en el calentamiento de la Tierra al producir un tercio de la emisiones de gases de efecto invernadero, además de ser responsables del 80% de la pérdida de biodiversidad.

Guterres delineó tres prioridades para la transformación de los sistema alimentarios: que redunden en salud y bienestar para todos, que sean capaces de satisfacer la demanda mientras protegen al planeta y que cimenten de la prosperidad de los miles de millones de personas que trabajan en el rubro de la alimentación.

“Las dietas nutritivas y diversas a menudo son demasiado costosas o inaccesibles, lo puede llevar a que la gente tome malas decisiones o que no tengan ninguna opción. Insto a los gobiernos y las empresas a trabajar juntos para aumentar el acceso a dietas saludables y a estimular nuevos comportamientos”, apuntó en cuanto al primer punto.

De la guerra con el planeta, indicó que es imprescindible terminarla y sostuvo que los sistemas alimentarios pueden ayudar a construir esa paz.