
La Gran Manzana amaneció este domingo blindada y dividida. Mientras Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen bajo estricta custodia en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, las calles de Nueva York se han transformado en un tablero de ajedrez político donde convergen el júbilo de la diáspora venezolana y la indignación de grupos antiintervencionistas.
Desde tempranas horas, cientos de manifestantes convocados por organizaciones como The People’s Forum y la coalición ANSWER se concentraron en Times Square para denunciar lo que califican como un “secuestro ilegal”. Con pancartas que rezaban “No a la guerra por petróleo” y “Respeto a la soberanía”, los manifestantes marcharon hacia Columbus Circle, bajo la vigilancia de un despliegue policial sin precedentes.
“No estamos defendiendo a un hombre, estamos defendiendo el derecho internacional”, afirmó uno de los líderes de la protesta frente a la Trump Tower. “La captura militar de un mandatario extranjero en su propio suelo sienta un precedente peligroso para todo el hemisferio”.
A las afueras del MDC en Brooklyn, la atmósfera es radicalmente distinta. Allí, grupos de venezolanos residentes en Nueva York se reunieron para celebrar lo que consideran el fin de una era. Entre banderas tricolores y consignas de “Libertad”, los asistentes expresaron su apoyo a la operación estadounidense.
“Llevamos años esperando justicia. Verlo aquí, en suelo estadounidense y frente a un juez, es el primer paso para reconstruir nuestro país”, comentó una ciudadana venezolana que emigró hace seis años.
Sin embargo, la alegría se mezcló con momentos de tensión cuando pequeños grupos de simpatizantes del chavismo llegaron al lugar para exigir la liberación del mandatario, obligando a la policía a establecer perímetros de seguridad para evitar enfrentamientos.
La jornada de protestas es el preludio de lo que ocurrirá mañana lunes 5 de enero. Maduro está programado para comparecer ante el juez Alvin Hellerstein en el tribunal federal de Manhattan a las 12:00 (hora local). Los cargos —narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas— podrían acarrear una sentencia de cadena perpetua.
Por ahora, la ciudad permanece en alerta máxima. Las autoridades han advertido que el tráfico en el bajo Manhattan y las inmediaciones del tribunal estará restringido, previendo que las movilizaciones de mañana superen en magnitud a las registradas hoy.