
El Concejo Municipal de la Ciudad de Nueva York aprobó este jueves una histórica legislación que prohibirá de manera definitiva la circulación de los emblemáticos carruajes tirados por caballos en Central Park y sus inmediaciones.
La medida, conocida como la Ley Romanch, fue respaldada por una abrumadora mayoría de 40 votos a favor y 7 en contra, marcando el inicio del fin para un servicio turístico y cultural que ha formado parte del paisaje neoyorquino durante más de 160 años.
La normativa establece un periodo de transición de dos años, por lo que la prohibición total entrará en vigor en junio de 2028. Esta prórroga tiene como objetivo permitir un cese gradual de las operaciones, así como facilitar la reubicación laboral de los trabajadores del sector.
Además, el texto legislativo incluye cláusulas estrictas que garantizan la protección de los animales retirados del servicio, prohibiendo expresamente que sean enviados a mataderos y promoviendo su traslado a santuarios o establos autorizados.
El debate sobre los carruajes de caballos ha sido una constante en la agenda política de la ciudad durante décadas, enfrentando a defensores de los derechos de los animales con los gremios de cocheros.
Mientras los grupos activistas argumentan que el tráfico denso, las temperaturas extremas y el asfalto urbano representan condiciones inhumanas para los equinos, los operadores defienden que se trata de una tradición histórica bien regulada que sostiene el sustento de decenas de familias.
A pesar de la aprobación en el ayuntamiento, la controversia está lejos de concluir en los tribunales. Los representantes del sindicato de cocheros de la ciudad ya han anunciado que interpondrán recursos legales contra la medida para intentar frenar su aplicación, argumentando la pérdida de puestos de trabajo y el impacto negativo en el turismo local, mientras las autoridades municipales defienden el avance de la ciudad hacia alternativas de movilidad turística más modernas y compasivas.