
En un movimiento histórico para ajustar el mercado inmobiliario de la Gran Manzana, la gobernadora Kathy Hochul y el alcalde Zohran Mamdani presentaron una propuesta legislativa que busca gravar las segundas residencias de ultra-lujo que permanecen vacías la mayor parte del año.
La medida, conocida popularmente como el impuesto pied-à-terre, tiene como objetivo principal a los inversores y propietarios de grandes capitales que utilizan los apartamentos más caros de Manhattan como activos financieros en lugar de hogares.
La propuesta no afectará al propietario promedio, sino que se concentra en la cima de la pirámide inmobiliaria:
• Umbral de valor: El impuesto se aplicará exclusivamente a segundas residencias con un valor de mercado superior a los 5 millones de dólares.
• Condición de uso: Solo pagarán aquellos propietarios que no utilicen la vivienda como su residencia principal (es decir, que no tributen sobre la renta en la ciudad).
• Recaudación estimada: Se prevé que la ciudad ingrese al menos 500 millones de dólares anuales mediante este nuevo gravamen.
¿Adónde irá el dinero?
El alcalde Mamdani fue enfático durante la presentación en el Ayuntamiento, “No podemos permitir que miles de apartamentos permanezcan oscuros por la noche mientras nuestros ciudadanos luchan por pagar el alquiler”.
Los fondos recaudados se destinarán a dos frentes críticos:
1. Vivienda Asequible: Financiamiento para la construcción y rehabilitación de hogares para neoyorquinos de ingresos bajos y medios.
2. Déficit Fiscal: Cubrir el agujero presupuestario que amenaza con recortes en el sistema de metro y las escuelas públicas.
La propuesta debe ser debatida y votada ahora en la legislatura estatal en Albany. De aprobarse, Nueva York se uniría a otras ciudades globales como Vancouver o París, que ya han implementado medidas similares para combatir la especulación inmobiliaria.