
Para la gran mayoría de los neoyorquinos hispanos y afroamericanos, la capacidad de lograr una vida medianamente desahogada, es decir, cubrir todas sus necesidades como antes, incluso bajo el concepto de subsistir “de cheque en cheque”, sin aspiración al ahorro, simplemente se esfumó.
Todos los análisis económicos coinciden en que la clase trabajadora de Nueva York es la que ha tenido que enfrentar el mayor vendaval inflacionario de todo el país.
A la par, nuevos estudios demuestran que para las comunidades hispanas, completar su dieta es mucho más complicado: cuatro de cada cinco hispanos ha reportado en encuestas recientes que ha tenido que endeudarse con tarjetas de crédito u otras vías, para poder completar la dieta.
“Simplemente no puedes comer como antes. Especialmente cuando también te aumentan la renta y también el tren aunque sea 25 centavos. Ninguna persona con un salario mínimo come como antes. Entonces tienes que usar las tarjetas de crédito que antes eran para viajar”, confiesa la dominicana Eva Feliz, con 12 años viviendo en el Alto Manhattan.
Esta anécdota de Eva, está claramente dibujada en un nuevo reporte presentado esta semana por la organización No Kid Hungry Nueva York, la cual reveló que durante el último año 67% de los neoyorquinos tuvieron que elegir entre comprar suficientes alimentos y cubrir otras necesidades básicas, como el alquiler o los pagos de la hipoteca, facturas de servicios o costos de transporte.
Estas conclusiones son producto de una encuesta realizada el pasado mes de febrero.