Nicaragua compareció este lunes en el último día del segmento de alto nivel del debate de la Asamblea General “con la frente en alto y el pecho crecido de alientos libertarios, fraternales, solidarios, de justicia y paz duraderas, de soberanías e independencias que deben respetarse, y de carácter, mucho carácter, mucho temple, mucho corazón, para defender lo nuestro”.

Con esta declaración, el ministro de relaciones exteriores del país centroamericano, Denis Moncada, destacó que ha llegado el momento de “acercar el Derecho de los Pueblos a una Organización de Naciones Unidas que nos represente” a todas las personas, “y que no se someta a los designios de ninguna potencia imperialista”.

Moncada abogó por defender un mundo donde los valores del diálogo y la paz, de la justicia y la solidaridad, de la hermandad y la buena voluntad, “genuinas, verdaderas”, sirvan para “encontrarnos desde nuestras diferencias”, y enriquecer “nuestros consensos”.

“Es hora de seguir rechazando los bloqueos criminales (…), las agresiones, las llamadas sanciones, ilegales, arbitrarias, ilícitas, que ponen en mayor evidencia la perversión de un sistema y un modelo, imperialista y capitalista, que sigue y pretende continuar ‘castigando’ y desangrando al mundo, a vista y dócil paciencia de los Organismos que deberían defenderlo”, dijo.

Al mismo tiempo, pidió frenar “las invasiones, agresiones, ocupaciones, de tantos territorios” y denunció la necesidad de “acabar con los pecados capitales que fundamentan la intervención e injerencia en los asuntos internos y propios de cada país”.

“Es hora de hacer valer el principio de Igualdad Soberana de los Estados en todos los organismos y foros internacionales, a fin de que ese mundo multipolar y no alineado que tanto hemos buscado sea realidad, se fortalezca, crezca y nos incluya a tod@s”, pidió Moncada, que durante todo su discurso usó el símbolo de la arroba para incluir a todas las personas.

Por ello, manifestó que llegó el momento de garantizar que las Cartas de Naciones Unidas y de otros organismos que deberían aglutinarnos sean válidas para todo el mundo y respeten los derechos de todas las personas. “Es y debe ser, la hora de los pueblos”, vaticinó.

Se está creando “un mundo mejor y multipolar”

Seguidamente expresó su “abrazo solidario y comprometido” con Venezuela y Cuba, “con las históricas y nobles batallas del pueblo Palestino, la Revolución Islámica de las familias iraníes; la continua y gran Batalla de la Federación de Rusia, contra el Fascismo y por seguridad, integridad y paz, que seguirá, no lo dudamos, cosechando Victorias”.

Expresó sus lazos de unión con la “admirable resistencia y desarrollo justo de la República Popular China”, que, “genera tanta incomodidad, inquietud y envidias, a los enemigos del bien común” y con “Siria, la República Árabe Saharaui Democrática, Bielorrusia, los Pueblos del Asia, África y nuestra américa caribeña”.

Moncada terminó su intervención defendiendo que se está originando “un mundo mejor, multipolar, justo y ético, tanto espiritual como materialmente, y que “aquí estamos para seguirlo creando, y para defenderlo”.