
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, viaja este lunes a Washington para mantener una reunión bilateral estratégica en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La visita se produce bajo un tenso clima político, marcado por las fuertes críticas globales hacia lo que diversos sectores consideran arbitrariedades de su gobierno y violaciones al derecho internacional en la región.
Pese a la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) contra el mandatario israelí por presuntos crímenes de guerra, la Casa Blanca ha respaldado tajantemente a su aliado.
El propio presidente Trump declaró expresamente que Netanyahu “no será arrestado de ninguna manera ni bajo ninguna circunstancia” durante su estancia en suelo estadounidense, invalidando cualquier pretensión de detención y desafiando de manera directa el mandato del tribunal internacional.
El encuentro bilateral entre ambos líderes se centrará en la situación de seguridad e inteligencia en Oriente Medio y la coordinación estratégica frente a las tensiones con Irán.
Además de la agenda de alto nivel en el Despacho Oval, el líder israelí asistirá a los actos fúnebres en honor al exsenador estadounidense Lindsey Graham, consolidando el estrecho vínculo político que mantiene con Washington a pesar de las presiones internacionales.