Colombianos asistiendo en multitud para ejercer el derecho al voto desde una escuela en Queens.
Este domingo 8 de marzo, el último día habilitado para que los colombianos en el exterior ejercieran su derecho al voto, decenas de connacionales se acercaron a los consulados y puestos de votación autorizados en todo el territorio norteamericano para sufragar en las elecciones legislativas y en las tres consultas interpartidistas que definirán los candidatos presidenciales que competirán en la primera vuelta del próximo 31 de mayo. La jornada cerró un proceso electoral de siete días que en Estados Unidos transcurrió entre la movilización cívica, la controversia institucional y una abstención que preocupa a los analistas.
El electorado más grande fuera de Colombia
De acuerdo con cifras oficiales de la Registraduría Nacional del Estado Civil, Estados Unidos concentra el mayor número de colombianos habilitados para votar en el exterior: 405.325 ciudadanos inscritos en el censo electoral, distribuidos en ciudades como Miami, Nueva York, Los Ángeles, Houston, Atlanta, Chicago y Washington D.C. Le siguen España con 255.821 y Venezuela con aproximadamente 174.000 electores.
A diferencia de los votantes en Colombia, donde la jornada fue exclusivamente este domingo de 8:00 a.m. a 4:00 p.m., los colombianos en el exterior tuvieron la posibilidad de ejercer su voto de manera anticipada desde el lunes 2 de marzo, con jornadas diarias en los consulados y sedes alternas habilitadas. Para el 8 de marzo, último día de votación exterior, se destinaron 1.945 mesas en 253 puestos repartidos en 67 países, según la Cancillería colombiana.
En Nueva York y el área triestatal que abarca Nueva Jersey y Connecticut el consulado general en el 10 de East 46th Street, Manhattan, sirvió como principal punto de votación. Para los residentes en Nueva Jersey se habilitaron sedes en Newark y Atlantic City, mientras que en Connecticut se dispuso el Burroughs Community Center de Bridgeport. Todos los puntos operaron en horario continuo de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. Y los votantes debían presentar únicamente su cédula de ciudadanía colombiana física, ya que no se aceptaron pasaportes ni contraseñas.
La polémica: 25 puestos reubicados a menos de 24 horas
La jornada en Estados Unidos no estuvo exenta de tensión. El sábado 7 de marzo, a menos de 24 horas del cierre electoral, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia comunicó la modificación de la ubicación de 58 puestos de votación en el exterior, de los cuales 25 se concentraban en territorio norteamericano, la cifra más alta de todos los países afectados. Las autoridades no entregaron una explicación oficial sobre las razones del cambio.
La medida generó reacciones inmediatas en redes sociales. El periodista Juan Lozano Ramírez, entre otras voces, cuestionó públicamente la falta de transparencia y la ausencia de mecanismos previos de notificación a la comunidad. Las preguntas sobre cómo los connacionales afectados serían informados a tiempo quedaron sin respuesta oficial. Ante la situación, tanto la Registraduría como la Cancillería llamaron a los más de 1,25 millones de colombianos habilitados en el exterior a verificar sus puestos de votación en los canales oficiales antes de acudir a las urnas.
Participación inferior al 17 %: la abstención, gran protagonista
A pesar del entusiasmo que generaron las consultas interpartidistas y la renovación del Congreso, la participación de los colombianos en el exterior resultó ser uno de los datos más llamativos y preocupantes de la jornada. Con más del 84 % de las mesas informadas al cierre de esta edición, menos del 17 % de los ciudadanos habilitados para votar desde fuera de Colombia acudieron a las urnas. Para las elecciones de Congreso y Senado, la cifra fue aún menor: apenas 200.000 personas de un universo de 1,25 millones votaron.
Las consultas interpartidistas movilizaron incluso menos: solo 117.000 colombianos en el exterior menos del 10 % del total habilitado ejercieron su voto en alguna de las tres contiendas para definir candidatos presidenciales. Los analistas señalan que la dispersión geográfica de la diáspora, las dificultades logísticas y la falta de información oportuna explican en parte este fenómeno, que no es exclusivo de las elecciones de 2026.