En la primera visita de este tipo de un responsable de derechos de la ONU desde 2005 a China, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michele Bachelet, se reúne con el presidente Xi Jinping para debatir sobre los problemas y preocupaciones en materia de derechos humanos.

En un tuit (EN) el miércoles, Michelle Bachelet indicó que había podido “discutir directamente” cuestiones importantes a través de un enlace de vídeo con el primer ministro del país, sin entrar en detalle sobre los temas tratados.

Los derechos humanos, el eje central

“Me he comprometido a realizar esta visita, la primera de un Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a China en 17 años, porque para mí es una prioridad dialogar directamente con el gobierno de China… sobre cuestiones de derechos humanos, nacionales, regionales y mundiales”, dijo Bachelet, en declaraciones compartidas por su Oficina, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

“Para que el desarrollo, la paz y la seguridad sean sostenibles — a nivel local y más allá de sus fronteras—, los derechos humanos tienen que ocupar un lugar central”.

“Para que el desarrollo, la paz y la seguridad sean sostenibles — a nivel local y más allá de sus fronteras—, los derechos humanos tienen que ocupar un lugar central”.

En su discurso de apertura ante el presidente Xi, Bachelet también subrayó que China tenía “un papel crucial que desempeñar dentro de las instituciones multilaterales para hacer frente a muchos de los retos a los que se enfrenta el mundo en la actualidad”, comentarios de los que se hizo eco en un discurso ante estudiantes de la Universidad de Guangzhou.

Michelle Bachelet (izquierda), Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, se reúne con el Ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, y otros funcionarios chinos en Guangzhou.

Entre estos desafíos se encuentran “las amenazas a la paz y la seguridad internacionales, la inestabilidad del sistema económico mundial, la desigualdad o el cambio climático”, explicó Bachelet, añadiendo que esperaba “profundizar en los debates sobre estas y otras cuestiones”.

Al igual que ha hecho en otros países, la Alta Comisionada también ofreció a China asistencia técnica para “acompañar los esfuerzos para fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos, la justicia y el estado de derecho para todos sin excepción”.

Xinjiang en el punto de mira

Cuando Bachelet se preparaba para visitar el miércoles la Región Autónoma de Xinjiang Uighur, se produjo la noticia sobre la presunta detención y los trabajos forzosos de uigures musulmanes, por la que los expertos independientes en derechos designados por la ONU han expresado su profunda preocupación (EN).

China ha negado enérgicamente las acusaciones relativas al trato que dispensa a la minoría uigur, de la que cientos de miles han sido supuestamente retenidos en los llamados centros de “reeducación” o trasladados a la fuerza a fábricas de Xinjiang u a otras provincias chinas.

Soluciones estudiantiles

También el miércoles —en el ecuador de su visita de seis días en China— la Alta Comisionada pronunció una conferencia ante los estudiantes de la Universidad de Guangzhou.

En un momento de “incertidumbre e imprevisibilidad”, una “educación en derechos humanos es crucial” para todos, insistió Bachelet.

Puede dar forma a “nuestra propia realidad social, económica, cultural y política”, prosiguió, y añadió que proporciona “soluciones concretas a los retos que afrontan las personas”.

A pesar de las diversas amenazas mundiales, desde el COVID-19 hasta el cambio climático, los conflictos y las crecientes desigualdades, Bachelet quiso recordar a su audiencia que “el increíble poder de la juventud” era uno de los muchos “faros de esperanza“.

Asimismo, añadió que “los jóvenes están influyendo en los debates de trascendencia nacional e internacional y están impulsando el cambio social, incluso exigiendo un lugar en la mesa de toma de decisiones y haciendo que los gobiernos y las empresas rindan cuentas por su falta de acción”.

Haciéndose eco del Llamamiento a la acción en favor de los derechos humanos del Secretario General de la ONU y de “Nuestra Agenda Común, el proyecto de acción multilateral, que subraya cómo los jóvenes deben tener la oportunidad de participar en los debates que les afectan, Bachelet destacó la necesidad de “un espacio cívico abierto donde puedan expresar sus opiniones y hacer posible el cambio”.

Retomando la cuestión del derecho inalienable a participar en un diálogo abierto, la Alta Comisionada añadió: “Cuando varios sectores de la sociedad se incorporan a las discusiones, son incluidos en el debate, esto permite una comprensión más profunda de los temas. Con diferentes voces en la mesa de debate, los Estados pueden identificar mejor las lagunas existentes en las leyes y políticas, para asegurarse de esta manera que sean más justas”.

A su llegada a Guangzhou el lunes, donde fue recibida por el viceministro de Asuntos Exteriores, Ma Zhaoxu, Bachelet declaró a los periodistas que esperaba debatir “algunas cuestiones importantísimas y delicadas” en el transcurso de su visita, para ayudar a “fomentar la confianza”.

Está previsto que ofrezca una conferencia de prensa al final de su visita de seis días.