Luto en el deporte neoyorquino: asesinan a tiros a jugador profesional de baloncesto

Por: Sady Palma

La comunidad del baloncesto neoyorquino se encuentra de luto tras el asesinato de Kinu Rochford, exjugador profesional de 35 años, quien fue muerto a tiros el pasado viernes por la noche durante el célebre torneo de verano Kingdome, celebrado en una cancha pública de Harlem.

Según el informe oficial de la Policía de Nueva York (NYPD), el incidente ocurrió alrededor de las 22:30 horas en las pistas ubicadas en la Avenida Lenox, entre las calles 112 y 115, frente a unos 500 espectadores.

Las primeras investigaciones apuntan a que Rochford, quien participaba en el evento, se vio involucrado en una discusión a pie de pista con alguien del público. La disputa escaló rápidamente cuando el agresor sacó un arma de fuego y le disparó en la cabeza.

Rochford fue trasladado de urgencia al hospital Mount Sinai Morningside en estado crítico, donde lamentablemente se certificó su fallecimiento. En el mismo tiroteo resultaron heridos un hombre de 28 años (con un impacto en la espinilla) y una mujer de 22 años (herida en el antebrazo). Ambos se reportan estables y fuera de peligro.

El atacante logró darse a la fuga aprovechando la confusión de la multitud y, hasta el momento, las autoridades no han realizado arrestos. La policía mantiene abierta una investigación activa y solicita la colaboración ciudadana para identificar al sospechoso.

Rochford, oriundo de Brooklyn, tuvo una destacada carrera universitaria en Fairleigh Dickinson (FDU) y jugó casi una década como profesional en ligas de Europa e Israel antes de regresar a Nueva York, donde actualmente trabajaba ayudando a familias sin hogar a través de la organización sin fines de lucro Win.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, condenó enérgicamente el ataque calificándolo como “violencia sin sentido” y enfatizó que los ciudadanos merecen disfrutar de los espacios públicos de manera segura.

El domingo, cientos de familiares y amigos se congregaron en el Wingate Park de Brooklyn para rendir un emotivo homenaje al atleta, recordándolo no solo como una leyenda de las canchas locales, sino como un padre dedicado y un pilar para su comunidad.