
La alfombra roja del Dolby Theatre no solo lució este año vestidos de alta costura, sino también los pines rojos de Artists4Ceasefire y símbolos de resistencia.
La 98.ª gala de los Oscar, celebrada anoche, devolvió a Hollywood su faceta más reivindicativa en un contexto global fracturado por las tensiones en Oriente Medio y Europa del Este.
El grito de Bardem: “No a la guerra”
El momento de mayor impacto ocurrió cuando el actor español Javier Bardem subió al escenario para presentar el premio a Mejor Película Internacional. Antes de abrir el sobre, Bardem se dirigió a la audiencia con un mensaje directo: “No a la guerra y Palestina libre”.
El actor, que ya había mostrado su postura en la alfombra roja con un pin de Handala, desató una de las ovaciones más largas de la noche, rompiendo la habitual neutralidad de la Academia.
A este llamado se sumó el cineasta noruego Joachim Trier, ganador en dicha categoría por Valor sentimental.
Trier aprovechó su discurso para parafrasear al autor James Baldwin, recordando que “todos los adultos somos responsables de todos los niños”, en clara alusión a las víctimas civiles en zonas de conflicto. “No votemos por políticos que no se tomen esto en serio”, sentenció.