
Los New York Knicks silenciaron el Frost Bank Center al vencer 105-104 a los San Antonio Spurs, adjudicándose el Juego 2 y poniendo la serie de las Finales de la NBA 2-0 a su favor.
El encuentro fue una auténtica guerra de estrategias y desgaste físico. Los locales, urgidos por sacudirse el tropiezo del primer compromiso, plantaron cara de la mano de un monumental Victor Wembanyama, quien castigó la pintura y mantuvo a los Spurs con la ventaja en los minutos cruciales del último cuarto.
Sin embargo, el destino del partido estaba reservado para la frialdad de Jalen Brunson. Con el marcador en contra, la estrella de los Knicks asumió la responsabilidad, rompió la defensa texana y encestó la canasta que congeló la pizarra en 105-104.
La última palabra no estaba dicha. En la agonía del cronómetro y con la respiración contenida de miles de aficionados, Wembanyama tomó el balón para el tiro de la victoria. El esférico coqueteó con el aro, pero se negó a entrar justo cuando la bocina sentenciaba el final del partido.
Con este monumental triunfo en calidad de visitante, la escuadra neoyorquina regresa a casa con una ventaja de oro. Las Finales de la NBA se trasladan ahora al mítico Madison Square Garden, donde este lunes se disputará el Juego 3, con unos Spurs obligados al milagro y unos Knicks que ya huelen la gloria del campeonato.