El coordinador de Ayuda de Emergencia de las Naciones Unidas advirtió este lunes que la situación para la gente en Siria sigue siendo sombría y que las necesidades humanitarias han aumentado, mientras que los recursos para brindar asistencia se van reduciendo.

Seguimos fallándole al pueblo sirio en lo que necesita, en lo que se merece, y en lo que tiene derecho en términos de asistencia humanitaria y protección”, puntualizó Martin Griffiths ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En la sesión mensual del órgano de seguridad sobre Siria, Griffiths solicitó mayor apoyo internacional para los trabajos de socorro en ese país donde, informó, “la violencia sigue matando e hiriendo a civiles”.

Como ejemplo citó los reportes sobre un ataque aéreo cometido el pasado 11 de noviembre que golpeó un refugio en la zona rural del norte de Idlib y mató a cinco civiles, de los cuales tres eran niños.

“Como les digo todos los meses: los civiles deben estar protegidos y tienen derecho legal a esa protección”, insistió.

Unos niños están fuera de su tienda de campaña tras las inundaciones sufridas en enero de 2019 en el campamento de Kafr Losin, en el noroeste de Siria.

El invierno agudiza las carencias

Al abordar la situación humanitaria, Griffiths recordó que ha llegado el invierno, lo que hace especialmente vulnerables a los desplazados internos que viven en tiendas de campaña temporales.

“Y lamento decirles que las operaciones humanitarias simplemente no cuentan con fondos suficientes para proporcionar refugio básico, calefacción y ropa de abrigo a todos los necesitados”, alertó.

Detalló que más de cinco millones de personas no tienen agua potable suficiente y segura en el norte de Siria. Además de que la seguridad alimentaria, el acceso a la electricidad y los medios de vida también se ven afectados.

El responsable de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) dijo asimismo que la pandemia de COVID-19 continúa causando estragos en Siria, cuya tasa de vacunación no llega al 5%.

En este renglón acotó que las mujeres, “por supuesto, soportan la parte desproporcionada de ese impacto”.

Recuperación

Con respecto a las actividades de recuperación, Griffiths indicó que la ONU está completando una asignación de 20 millones de dólares a esa causa con recursos provenientes del Fondo Humanitario transfronterizo de Siria.

Además, señaló que el Fondo Humanitario para Siria, que brinda asistencia a quienes se encuentran en otras partes de Siria, asignó el 40% de su presupuesto para mejorar la resiliencia de la comunidad.

“La buena noticia es que los donantes están aumentando su participación en la recuperación temprana, lo que ha permitido avanzar en esa esfera. Me alienta el creciente consenso de los donantes sobre la necesidad y prioridad de este tipo de gasto”, expresó.

Una familia huyendo de la violencia en la ciudad de Idlib, en Siria.

La población quiere esperanza

No obstante el panorama adverso, Griffiths sostuvo que el pueblo de Siria precisa que haya esperanza y argumentó que las cosas pueden mejorar con un enfoque que satisfaga sus necesidades más apremiantes y le brinde un futuro.

Para ello, explicó, hace falta que se proteja a los civiles y se otorgue mayor respaldo para salvar vidas, “sobre todo mientras la gente soporta este invierno”.

También se requiere ayuda para la recuperación y el retorno voluntario y seguro de los refugiados, enumeró.

La otra condición indispensable en la búsqueda de alivio del sufrimiento es que se dé acceso a las agencia humanitarias para que entreguen los suministros y servicios vitales, añadió.

En este sentido, aseveró que OCHA seguirá trabajando en colaboración con el enviado especial de la ONU para Siria, Geri Pederson, para identificar encontrar las mejores maneras de apoyar su tarea, “porque es bastante claro que lo que realmente necesita del pueblo sirio es el fin del conflicto”.