
Hoy, 6 de abril, la humanidad rompió una barrera que permanecía intacta desde hace 56 años. La misión Artemis II de la NASA superó oficialmente el récord de distancia para un vuelo tripulado, alcanzando un máximo de 406,773 kilómetros (252,760 millas) de la Tierra.
Con este hito, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se han alejado de nuestro planeta más que cualquier otro ser humano en la historia.
El récord anterior, establecido por la accidentada misión Apolo 13 en abril de 1970, fue de 400,171 kilómetros. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores, la tripulación de Artemis II ha logrado esta hazaña como parte de un plan meticuloso para consolidar la presencia humana en el espacio profundo.
Al cruzar la frontera de la distancia máxima, la cápsula Orion se adentró en la región más enigmática de nuestro satélite: el lado oculto de la Luna. Durante aproximadamente 40 minutos, mientras la nave bloqueaba toda comunicación directa con la Tierra, los astronautas se convirtieron en los primeros ojos humanos en observar directamente este territorio rugoso y carente de “mares” de lava, a diferencia de la cara visible.
“Es increíble lo que se puede ver a simple vista desde aquí”, comunicó el astronauta canadiense Jeremy Hansen poco antes de iniciar el sobrevuelo. “La escala y el detalle son difíciles de procesar”.
Más allá de las cifras y los récords, la jornada de hoy tuvo un momento de profunda emotividad. La tripulación solicitó formalmente bautizar dos cráteres recién identificados en el lado oculto.
Uno de ellos recibió el nombre de Integrity, en honor a la propia cápsula Orion.
El segundo, y quizás el más significativo, fue nombrado cráter Carroll, en honor a la fallecida esposa del comandante de la misión, Reid Wiseman. Yumi Carroll Wiseman, quien falleció en 2020, fue una pieza fundamental en la carrera de Wiseman.
Al sobrevolar esta formación geológica cercana al gran cráter Tsiolkovskiy, el comandante pudo rendir un tributo personal y eterno en el mismo lugar que ahora representa la frontera del alcance humano.
Tras completar su “honda gravitatoria” alrededor de la Luna, la nave Orion ha comenzado su trayectoria de retorno. Se espera que la misión concluya en los próximos días con un amerizaje en el Océano Pacífico, tras haber validado todos los sistemas críticos para la próxima fase: Artemis III, que buscará llevar de nuevo a seres humanos a la superficie lunar.
Hoy, la Tierra se ve más pequeña que nunca desde la ventana de la Orion, pero el futuro de la exploración parece haber crecido exponencialmente.