La cifra de fallecidos asciende a 80 tras las operaciones militares

Según los últimos reportes consolidados por fuentes hospitalarias y organismos en el terreno, la cifra de personas fallecidas tras los recientes ataques en territorio venezolano ha ascendido oficialmente a 80 víctimas.

El incremento en el número de decesos, que inicialmente se estimaba en la mitad, responde a la gravedad de las heridas de quienes fueron trasladados a centros asistenciales y al hallazgo de nuevos cuerpos en las zonas de impacto, principalmente en el eje Caracas-La Guaira y áreas estratégicas de Aragua.

El perfil de las víctimas refleja la crudeza de los enfrentamientos:

  • Efectivos Militares: Una parte considerable de las bajas corresponde a miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas y unidades de protección que se encontraban en instalaciones estratégicas.
  • Población Civil: Se ha confirmado que decenas de civiles perdieron la vida debido a daños colaterales en zonas residenciales cercanas a objetivos militares, incluyendo ancianos y menores de edad.

El sistema de salud, ya debilitado, enfrenta su mayor prueba en décadas. El Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo y el Hospital Periférico de Catia reportan una situación de saturación, con más de 100 heridos bajo observación.

La falta de insumos críticos complica la estabilización de los pacientes más graves, por lo que las autoridades médicas no descartan que la cifra de 80 fallecidos pueda seguir aumentando en las próximas horas.

Mientras el Pentágono sostiene que sus bajas son nulas o mínimas, el gobierno venezolano —a través de sus voceros remanentes— ha calificado la cifra como una “masacre contra la soberanía”.

La comunidad internacional observa con preocupación el aumento de las víctimas, instando a la apertura de corredores humanitarios para atender a la población civil atrapada en los focos de conflicto.

A medida que el humo se disipa en las ciudades afectadas, la magnitud real de la tragedia humana empieza a emerger, dejando a un país en estado de shock y a la espera de un recuento definitivo que dé nombre y apellido a los 80 fallecidos reportados hasta hoy.