
La Arquidiócesis de Nueva York alcanzó un acuerdo financiero histórico de más de 800 millones de dólares para compensar a aproximadamente 1.300 sobrevivientes de abuso sexual cometido por miembros del clero y personal laico.
La resolución pone fin a un complejo proceso de mediación iniciado hace siete años y se consolida como una de las indemnizaciones más cuantiosas en la historia de la Iglesia Católica en Estados Unidos.
El acuerdo legal estipula que cada una de las víctimas registradas en el proceso recibirá una compensación económica base de al menos 250.000 dólares.
No obstante, las sumas finales se ajustarán individualmente en función de las evaluaciones sobre la gravedad de las agresiones y el impacto sufrido por cada denunciante a lo largo de los años.
A diferencia de otras diócesis estadounidenses que recurrieron a la declaración de quiebra bajo el Capítulo 11 de la ley federal para congelar litigios y reestructurar pasivos, la arquidiócesis neoyorquina optó por negociar directamente con los abogados de los demandantes fuera de los tribunales mercantiles.
Este enfoque evitó que el proceso se prolongara indefinidamente en los juzgados de bancarrota, permitiendo un reparto más expedito de los fondos.
El origen de la ola masiva de demandas se remonta a la promulgación de la Ley de Niños Víctimas en el estado de Nueva York, legislación que abrió una ventana temporal para suspender la prescripción de delitos sexuales cometidos en el pasado.
Dicha medida legal permitió a cientos de personas presentar reclamaciones formales sobre hechos ocurridos décadas atrás en parroquias, escuelas y centros juveniles de la región.
Organizaciones de víctimas han recibido el anuncio con sentimientos encontrados, reconociendo el peso económico del pacto como una forma de validación institucional, pero subrayando que ningún monto monetario reparará el daño infligido.
Por su parte, la representación legal de la arquidiócesis enfatizó que los pagos se financiarán mediante reservas financieras, pólizas de seguro y venta de activos no pastoriles, asegurando que la asistencia espiritual y social de la entidad continuará operativa.