Inoue derrota a Nakatani en una velada para la historia

En una noche donde el Tokyo Dome vibró con la energía de 55,000 almas, Naoya “El Monstruo” Inoue reafirmó su estatus como leyenda viviente del boxeo, en una batalla que cumplió con las altísimas expectativas, Inoue retuvo su corona indiscutida de peso supergallo al vencer por decisión unánime a un valiente y peligroso Junto Nakatani.

Desde el campanazo inicial, quedó claro que no sería la típica noche de nocaut rápido para el campeón. Nakatani, aprovechando su mayor estatura y su guardia zurda, dictó el ritmo en los primeros episodios, manteniendo a raya a Inoue con un jab punzante.

Sin embargo, la maestría de Inoue reside en su capacidad de adaptación. A partir del cuarto asalto, el campeón comenzó a acortar las distancias, conectando ganchos al cuerpo que buscaban mermar la movilidad del retador.

El drama alcanzó su punto máximo en el noveno round. Nakatani conectó un uppercut de izquierda que hizo retroceder a Inoue, marcando quizás la primera vez en años que se veía al “Monstruo” visiblemente sacudido. El estadio enmudeció por un segundo, presintiendo el fin de un imperio.

Pero la casta de los campeones se mide en la adversidad. Inoue no solo sobrevivió al asedio, sino que en el décimo asalto retomó la ofensiva, castigando a un Nakatani que empezaba a pagar el precio del desgaste físico.

Tras doce asaltos de una intensidad técnica y física asombrosa, los jueces entregaron tarjetas de 116-112, 116-112 y 115-113, todas a favor del monarca defensor.