
Por: Sady Palma
El Estadio Azteca rugió, lloró y vibró, pero el milagro no llegó. En uno de los partidos más dramáticos en lo que va de esta Copa del Mundo, Inglaterra venció 3-2 a México, dejando a los anfitriones fuera de los Octavos de Final y sellando su pase a la siguiente ronda.
El encuentro fue un auténtico torbellino de emociones que se resolvió en detalles y ráfagas de genialidad.
La primera media hora fue un tenso ajedrez táctico, pero el tablero se rompió en un abrir y cerrar de ojos. Al minuto 36, Jude Bellingham conectó un impecable cabezazo a centro de Bukayo Saka para el 1-0. Sin tiempo para que el Tri asimilara el golpe, apenas 98 segundos después, el propio Bellingham firmó su doblete tras un letal contragolpe comandado por Harry Kane.
Cuando el Azteca parecía enmudecer, Julián Quiñones encendió la pólvora al minuto 42 con una espectacular volea que batió a Jordan Pickford, mandando al descanso un 1-2 que devolvía la fe.
La segunda mitad arrancó con el guion a favor de México. Al 54′, el central inglés Jarell Quansah vio la tarjeta roja directa por una dura entrada sobre Jesús Gallardo. Con un hombre más, el empate parecía cuestión de tiempo, pero el fútbol es impredecible.
Cinco minutos después, una desatención defensiva provocó un penalti a favor de los ingleses que Harry Kane canjeó por gol, enfriando el estadio con el 1-3.
México no bajó los brazos. Al minuto 69, el destino pagó con la misma moneda: falta de Kane en su propia área y penalti para el Tri. El eterno Raúl Jiménez cobró con la frialdad que lo caracteriza para poner el 2-3 definitivo.
Los últimos 20 minutos, más los agónicos 11 de compensación, fueron un asedio absoluto del combinado mexicano. Sin embargo, la muralla defensiva de los Three Lions y las oportunas manos de Pickford ahogaron el grito de gol.