Incremento de casos de Ébola en África Central eleva el riesgo de epidemia

El panorama sanitario internacional se ha tensado esta semana tras la confirmación de un repunte crítico de casos de virus del Ébola en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC).

Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la velocidad de contagio y la dispersión geográfica del brote sugieren una alta probabilidad de que la situación derive en una epidemia regional de difícil control.

Desde principios de mayo, las autoridades locales han reportado más de 500 casos sospechosos y una tasa de mortalidad que ya supera el 25% en las zonas afectadas. Lo que inició como un brote aislado en la provincia de Kivu del Norte se ha desplazado hacia Uganda, cruzando fronteras porosas y activando las alarmas en todo el continente africano.

La preocupación técnica radica en la cepa identificada: el ébola de Bundibugyo. A diferencia de la cepa Zaire, para la cual existen vacunas eficaces, la variante Bundibugyo cuenta con menos herramientas profilácticas, lo que reduce la capacidad de respuesta inmediata mediante campañas de inmunización masiva.

Expertos en epidemiología advierten que el incremento sostenido de casos, sumado a la alta movilidad de la población en la zona del epicentro, sitúa al mundo ante un riesgo real de epidemia.

Diversos países en Europa y América han reactivado protocolos de revisión de temperatura y cuestionarios de salud para viajeros provenientes de la región de los Grandes Lagos.

El Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales. Las autoridades insisten en que, aunque el riesgo para la población general fuera de la zona de conflicto es bajo, la vigilancia debe ser absoluta. La comunidad internacional ha comenzado a movilizar fondos de emergencia para contener la propagación antes de que el virus alcance centros urbanos de alta densidad, lo que convertiría el brote actual en una crisis sanitaria sin precedentes en la década.