
Un incendio de cinco alarmas consumió casi por completo la histórica Primera Iglesia Reformada de Astoria, en Queens durante la tarde del jueves, dejando un saldo de seis bomberos heridos y una comunidad consternada por la pérdida de un símbolo arquitectónico del siglo XIX.
El siniestro, que comenzó alrededor de las 18:45 horas, movilizó a más de 250 efectivos del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) en una batalla contra las llamas que se prolongó durante varias horas bajo una densa columna de humo negro que obligó a los residentes locales a evacuar o resguardarse tras ventanas cerradas.
El fuego se originó inicialmente en la rectoría, un edificio de dos pisos contiguo al templo principal que se encontraba desocupado. Debido a la antigüedad de la estructura, compuesta principalmente por vigas de madera seca y espacios ocultos tras las paredes, las llamas se propagaron con extrema rapidez hacia el santuario principal.
Los equipos de emergencia que ingresaron en un primer intento de ataque interior debieron retirarse rápidamente debido al inminente peligro de colapso estructural. Poco después, una sección del techo cedió por completo, provocando una lluvia de mampostería y escombros.
Durante las labores de extinción, seis bomberos sufrieron heridas de diversa consideración. La mayoría de las lesiones fueron reportadas como menores, a excepción de un uniformado que debió ser trasladado de urgencia a un hospital cercano tras ser golpeado en el casco por ladrillos que se desprendieron de la fachada durante el derrumbe parcial.
Según el último parte médico, el bombero se encuentra consciente y fuera de peligro crítico. El FDNY destacó la dificultad de operar en calles estrechas como la calle 12 y Astoria Boulevard, donde las escaleras mecánicas apenas tenían espacio para maniobrar mientras lanzaban potentes chorros de agua sobre la cubierta de la iglesia.
Historiadores locales recordaron que la edificación databa aproximadamente de 1850 y era considerada una pieza fundamental de la identidad de Queens. Aunque el templo llevaba cerca de un año sin actividad religiosa regular y se encontraba en un estado de transición, su destrucción representa un golpe al patrimonio cultural de la ciudad.
Las autoridades de investigación de incendios han iniciado el peritaje correspondiente para determinar las causas que originaron las llamas en la rectoría vacía, mientras las cuadrillas de demolición evalúan si los muros que aún quedan en pie representan un riesgo para los edificios residenciales colindantes.