
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha formalizado la compra de un antiguo centro de distribución de Pep Boys en Chester, con el objetivo de convertirlo en uno de los centros de detención de inmigrantes más grandes del noreste del país.
La propiedad, ubicada en el 29 Elizabeth Drive, fue adquirida esta semana tras meses de negociaciones opacas. Según documentos oficiales, el plan federal contempla la transformación de este almacén industrial en una instalación capaz de albergar hasta 1,500 detenidos.
Este proyecto forma parte de la nueva estrategia del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para centralizar los procesos de deportación en infraestructuras masivas de escala industrial. Fuentes de la agencia aseguran que la ubicación es “estratégica” debido a su proximidad con la ciudad de Nueva York y las principales autopistas estatales.
Durante el último fin de semana, más de 700 personas se congregaron en las inmediaciones de la propiedad para protestar contra lo que denominan la “prisión de Chester”.
“Nuestra infraestructura de agua y drenaje apenas puede con los residentes actuales; meter a 1,500 personas en un almacén sin ventanas no es solo inhumano, es logísticamente imposible para este pueblo”, declaró un residente local durante la manifestación.
La oposición ha unido a sectores inusuales. El congresista demócrata Pat Ryan y líderes locales republicanos han coincidido en que el gobierno federal ha “pasado por encima” de la autonomía municipal, sin ofrecer estudios de impacto ambiental o de seguridad pública.
El factor económico vs. el factor humano
ICE defiende la compra argumentando que el centro será un motor económico para la región, prometiendo la creación de 1,200 empleos directos y una inyección millonaria en impuestos locales. Sin embargo, defensores de los derechos civiles advierten sobre la falta de transparencia en el trato a los internos.
La controversia se ha intensificado tras filtraciones de funcionarios federales que describen el modelo de estos nuevos centros como una búsqueda de “eficiencia logística máxima”, comparando el flujo de deportaciones con la logística de empresas de comercio electrónico.