El féretro de la reina Isabel II fue trasladado del Palacio de Holyroodhouse a la catedral de Saint Giles, donde se realizó un oficio religioso, encabezado por el ahora rey Carlos III.

La princesa Ana, de 72 años, y Eduardo, de 58 años, vestidos de uniforme militar acompañaron el cortejo fúnebre junto al rey Carlos.

El féretro de la reina, cubierto con el estandarte real de Escocia y una corona de flores, avanzó flanqueado por guardias del regimiento de Escocia hasta la catedral, donde se le colocó encima la Corona de Escocia.

A ambos lados de la avenida Royal Mile, por donde transitó el cortejo, asistieron miles de personas, que desde muy temprano ocuparon sus lugares detrás de las barreras levantadas por la policía.

Más temprano, junto a la reina consorte Camila, el rey recibió las condolencias de los presidentes de la Cámara de los Comunes y de la Cámara de los Lores, en Londres.

Al tiempo que empieza el último y largo adiós a la difunta monarca, el país continúa con el protocolo de instalación del nuevo rey.

El ataúd de la reina saldrá en la tarde de la catedral rumbo al aeropuerto para su traslado a Londres, junto a su hija, la princesa Ana. Durante la noche, reposará en el salón Bow Room del Palacio de Buckingham. Carlos III y los miembros de la familia real acogerán el féretro a su llegada.