
En un momento crucial para la gobernanza del fútbol mundial, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, hizo un llamado a la unidad durante la más reciente sesión del Consejo de la FIFA celebrada en la sede central de la entidad en Zúrich.
Ante los representantes de las distintas confederaciones internacionales, el máximo dirigente del balompié global enfatizó el compromiso inquebrantable de la institución por servir con transparencia e integridad a las 211 asociaciones miembro que integran el organismo.
La reunión estuvo marcada por un firme ejercicio de autocrítica tras la controversia generada por la iniciativa FIFA Forward Enterprise (FFE). Dicha propuesta, que contemplaba la posible apertura a inversores externos y que había despertado un fuerte malestar entre varias federaciones, fue retirada de manera definitiva.
Durante su intervención, Infantino ofreció disculpas públicas por los fallos cometidos en la comunicación y gestión del proyecto, asegurando que la FIFA no implementará ninguna medida que comprometa la soberanía o la confianza de sus miembros.
Como contrapropuesta para reforzar el desarrollo institucional, la administración de la FIFA presentó el nuevo programa FIFA Surplus Solidarity, proyectado para el ciclo 2027-2030.
Respaldado por los ingresos comerciales sin precedentes previstos para la Copa Mundial de la FIFA 2026, el plan contempla destinar la cifra récord de 6.350 millones de dólares directamente al fortalecimiento de las federaciones y confederaciones.
Con este incremento, el apoyo acumulado para cada asociación habrá pasado de un millón de dólares a un promedio de 25 millones en el último decenio, al tiempo que se mantendrá un fondo de reserva de 1.700 millones de dólares para garantizar la estabilidad financiera ante cualquier contingencia.
Para consolidar esta etapa de cooperación, el Consejo acordó la creación de un grupo de trabajo interconfederaciones orientado a revisar los marcos de gobernanza, los procedimientos disciplinarios y la entrega del Premio de la Paz de la FIFA.
Con estas resoluciones, el organismo busca cerrar filas de cara a los próximos retos organizativos y reafirmar que la redistribución equitativa de los recursos sigue siendo el pilar central de la estrategia de la FIFA para el desarrollo del fútbol en todo el planeta.