Afganistán vive este miércoles las consecuencias de un terremoto de magnitud 6.1 que dejó al menos 1.000 muertos y 1.500 heridos.

Se trata del sismo más mortal que vive el país en dos décadas.

Golpeó con fuerza en la provincia de Paktika, una zona fronteriza con Pakistán, donde la gente lleva una vida precaria.

Afganistán atraviesa una crítica situación económica y social desde hace décadas y desde agosto pasado está bajo el poder del Talibán.

“La gente está cavando tumba tras tumba”, aseguró este miércoles tras el terremoto Mohammad Amin Huzaifa, jefe del Departamento de Información y Cultura de Paktika.

El funcionario explicó que la lluvia empeoró la situación en estas áreas de difícil acceso en las montañas y que “todas las casas están destruidas. La gente sigue atrapada bajo los escombros”, según dijo a la agencia AFP.

Mientras tanto, el líder supremo del país, Hibatullah Akhundzada, advirtió que el número de víctimas probablemente aumentaría aún más.