Estados Unidos extrema medidas sobre Cuba

La tensión en el Caribe ha alcanzado niveles no vistos en décadas. Tras la reciente orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump, Washington ha formalizado lo que expertos llaman un “bloqueo energético total”, amenazando con aranceles masivos a cualquier nación que suministre petróleo a la isla.

La medida, que busca forzar un cambio de régimen tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela a inicios de mes, ha provocado una inmediata onda de choque en la geopolítica mundial.

La Casa Blanca justificó la medida declarando una “emergencia nacional”, calificando la situación en Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos.

El objetivo es claro, cortar la última arteria vital de una economía cubana que ya sufría por el fin de los envíos de crudo venezolano. “Cuba no podrá sobrevivir”, sentenció Trump tras la firma del decreto que impone gravámenes comerciales a socios estratégicos de la isla, como México.

La reacción de los aliados históricos de La Habana no se hizo esperar. Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, calificó las acciones estadounidenses como “artimañas para endurecer un bloqueo ya criminal”.

El Kremlin ha tachado de “alarmante” la posibilidad de un bloqueo naval total y ha reafirmado su “solidaridad inquebrantable”, advirtiendo que estas medidas violan el derecho internacional y la soberanía de los Estados.

Mientras en Pekín han expresado su “profunda preocupación y oposición”, instando a Washington a detener la privación del derecho al desarrollo del pueblo cubano y a cesar las prácticas que “socavan la paz regional”.

Mientras que en Florida sectores de la diáspora celebran el incremento de la presión, en América Latina el panorama es de rechazo. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha asegurado que la ayuda humanitaria y la solidaridad con la isla continuarán, a pesar de las amenazas de aranceles que podrían afectar la economía mexicana.

Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció ante la comunidad internacional un “acto de agresión brutal” basado en lo que calificó como “una lista de mentiras”.