
Por: Sady Palma
En un giro diplomático sin precedentes, Estados Unidos e Irán firmaron el “Memorando de Islamabad”, un histórico acuerdo de entendimiento diseñado para poner fin al conflicto armado que ha mantenido en vilo a la comunidad internacional durante los últimos meses.
La firma se realizó de manera remota por el presidente estadounidense, Donald Trump, desde Francia, y el mandatario iraní, Masoud Pezeshkian. Este logro es el resultado de intensas semanas de mediación secreta encabezada por los gobiernos de Pakistán y Catar.
El documento, que consta de 14 puntos clave, establece un cese inmediato y permanente de las hostilidades militares en todos los frentes, incluyendo el territorio del Líbano, y abre una ventana crítica de 60 días para negociar un tratado de paz definitivo.
Como parte de las concesiones iniciales para destrabar el conflicto, Teherán se comprometió a reabrir de inmediato el Estrecho de Ormuz, garantizando el libre tránsito del comercio marítimo mundial. Por su parte, Washington iniciará el desmantelamiento de su bloqueo naval a los puertos iraníes en un plazo no mayor a 30 días.
El acuerdo también contempla un alivio financiero masivo para la República Islámica, que incluye la liberación de 24,000 millones de dólares en activos congelados en el extranjero y la proyección de un fondo de asistencia para la reconstrucción valorado en 300,000 millones de dólares. A cambio, Irán reafirmó su compromiso de congelar su programa de desarrollo de armas nucleares durante el periodo de transición.
A pesar del optimismo global y la estabilización inmediata de los precios del petróleo, analistas internacionales advierten que la tregua es sumamente frágil. Los detalles más espinosos de la negociación deberán resolverse a contrarreloj antes de que expire el plazo de dos meses.