
Por: Sady Palma
En una noche que ya es eterna para el deporte español, el rey Felipe VI levantó al cielo de Nueva York la Copa del Mundo, desatando la locura en el MetLife Stadium tras la agónica victoria de la Selección Española por 1-0 ante Argentina.
Los Reyes, acompañados por la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, vibraron desde el palco con un partido no apto para cardíacos. Con el pitido final, la emoción contenida se desbordó: la Familia Real bajó al césped para fundirse en abrazos con los jugadores, rompiendo el protocolo entre saltos y lágrimas de alegría.
El momento cumbre de la noche llegó cuando el monarca, contagiado por la euforia de los campeones, alzó el trofeo dorado ante los miles de aficionados españoles que tiñeron de rojo las gradas estadounidenses.
Por segunda vez en la historia, España toca la gloria planetaria bajo la atenta y orgullosa mirada de su Corona.