Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, que se celebra cada 19 de agosto, Noticias ONU ha entrevistado a Martín Lettieri, que trabaja como coordinador en la oficina de la agencia de las Naciones Unidas para refugiados (ACNUR) para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.

Lettieri regresó hace pocas semanas de Polonia, donde permaneció por un período de tres meses alternando entre las ciudades de Varsovia y Przemysl para dar apoyo en la implementación del plan de respuesta para refugiados en Ucrania.

La agencia de la ONU coordina el trabajo de 150 organizaciones de la ONU y de sociedad civil en siete países para asistir a quienes desde febrero huyen de la guerra. Pues como ha dicho el Secretario General, António Guterres, en su mensaje por el Día Mundial, al igualq que “se necesita un pueblo para criar a un niño, se necesita un pueblo para apoyar a las personas que viven una crisis humanitaria”.

Desde el 19 de abril, la labor de Martín estuvo enfocada en asegurar que pueblo trabaje responsablemente y de cumplimiento a sus mandatos para garantizar ciertos derechos básicos a quienes arriban a Polonia desde Ucrania en busca de un sitio más seguro para vivir.

Entre esos derechos se encuentran los del acceso a la comida, la educación, la salud, y el alojamiento y la vivienda. Destaca además que una de las respuestas operativas más importantes de ACNUR en Polonia para los refugiados es el otorgamiento de un subsidio que reciben las familias por un plazo de tres meses, el cual se activa una vez que son registradas en centros urbanos.

El rol de la ONU para asistir a la población ucraniana en Polonia

El 24 de febrero comenzó la guerra en Ucrania que desencadenó una de las crisis humanitarias y de desplazamiento de más rápido crecimiento de la historia.

Datos actualizados hasta el 17 de agosto indican que desde el inicio del conflicto 11.50.639 personas cruzaron la frontera huyendo de Ucrania, de las cuales 5.439.431 ingresaron a Polonia. Aproximadamente el 90% del total de esa población refugiada son mujeres, niños y niñas, ya que los hombres mayores de 18 años deben permanecer para defender al país.

“Al llegar a Przemysl, ciudad polaca cercana a la frontera con Ucrania, la realidad es durísima -cuenta Lettieri-, todos los días llegan personas en situación de extrema vulnerabilidad, la mayoría son ucranianas de clase media que dejaron todo lo que tenían y los primeros días deben dormir en lugares muy precarios que se fueron armando a medida que la crisis se agravaba.

Estos lugares son depósitos sin privacidad, sin servicios básicos, y es allí donde las entidades de Naciones Unidas tienen un rol fundamental en asistirlos para preservar su dignidad.

Allí pasan entre dos y tres días hasta que la mayoría se traslada a centros urbanos, pero muchas mujeres mayores prefieren permanecer en esas condiciones en la frontera, no quieren alejarse porque quieren regresar, solo piensan en reunirse con sus maridos e hijos varones que quedaron en Ucrania. El desmembramiento de las familias es muy doloroso”, relató Martín, quien trabaja en ACNUR desde hace más de 15 años.

Martin Lettieri regresó hace unas semanas de Polonia, donde permaneció durante un periodo de tres meses alternando entre las ciudades de Varsovia y Przemysl para apoyar la aplicación del plan de respuesta a los refugiados en Ucrania.

La eduación de los niños, una prioridad

De las casi 5,5 millones de personas que arribaron a Polonia, más de la mitad han vuelto a sus hogares, pero aún permanecen cerca de dos millones, de las cuales aproximadamente 500.000 son niñas, niños y adolescentes, por lo tanto, otro de los problemas prioritarios es la educación.

“Junto con UNICEF, ACNUR está trabajando para apoyar la inserción educativa para que no queden fuera del sistema, es un gran desafío con un obstáculo grande que es la barrera del idioma

Creo que es esencial el rol de Naciones Unidas en situaciones de emergencia por varias razones, por el conocimiento técnico que complementa el trabajo de los Estados, por la experiencia, la visibilización y la movilización de recursos. La ONU provee vacunas, contrata docentes, presta asistencia para la salud física y mental, entrega kits alimentarios y de higiene y dinero en efectivo al cual se accede de manera bancarizada.

En este caso puntual, esta situación de emergencia fue de golpe y escaló en muy poco tiempo, el sistema ONU hizo una diferencia genuina, y ACNUR cumplió con su doble rol: operativo y de coordinación, como ocurre con otras emergencias en otros países, que también merecen atención por parte de la comunidad internacional.”

En cuanto a su vivencia personal, expresó que sintió una responsabilidad inmensa por la urgencia y por la abrumadora cantidad de refugiados que llegaron en un período de tiempo tan breve. “Estoy convencido que la asistencia humanitaria salva vidas, pero es fundamental trabajar en las causas para evitar los conflictos y sus consecuencias.”

El personal humanitario representa lo mejor de la humanidad

Es a gente como Martín de la que habla el Secretario General en su mensaje del día cuando afirma que “lejos de los focos y de los titulares, el personal humanitario trabaja sin descanso para hacer de nuestro mundo un lugar mejor”.

Guterres destaca que “contra todo pronóstico, a menudo con gran riesgo personal, los trabajadores humanitarios alivian el sufrimiento en algunas de las circunstancias más peligrosas imaginables”.

Hoy en día, el número de personas que necesitan asistencia humanitaria nunca ha sido tan elevado, a causa de los conflictos, el cambio climático, la COVID-19, la pobreza, el hambre y unos niveles de desplazamiento sin precedentes.

“En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria de este año, homenajeamos a los trabajadores humanitarios de todo el mundo. Aplaudimos su dedicación y valor y rendimos homenaje a los que perdieron la vida en pos de esta noble causa. El personal humanitario representa lo mejor de la humanidad”, afirma António Guterres.