
Por: Sady Palma
En un partido de alta tensión y pocas concesiones, las selecciones de República Checa y Sudáfrica firmaron un intenso empate 1-1 en el Atlanta Stadium, un resultado que deja a ambos equipos con vida, pero sin margen de error en el Grupo A de la Copa del Mundo.
El conjunto europeo golpeó primero y con frialdad de vestidor. Apenas al minuto 6, un largo y peligroso saque de banda servido por Vladimír Coufal encontró complicidad en la zaga africana; tras un pivoteo de Alexandr Sojka, el mediocampista Michal Sadílek apareció en el corazón del área para mandar el balón al fondo de la red y poner el 1-0.
A partir de ahí, República Checa replegó líneas buscando liquidar a la contra, mientras que los “Bafana Bafana” adelantaron filas con más ímpetu que claridad. Los checos perdonaron en un par de ocasiones, incluyendo un testarazo de Patrik Schick que pudo cambiar el rumbo del encuentro.
La insistencia sudafricana encontró su recompensa en el tramo final del partido. Al minuto 83, un disparo de Thapelo Maseko impactó en la mano del defensor checo Pavel Šulc dentro del área.
La silbante estadounidense Tori Penso no dudó en señalar la pena máxima. Desde los once pasos, el volante Teboho Mokoena cobró con una tranquilidad de hielo, engañando por completo al guardameta Matěj Kovář para sellar el 1-1 definitivo.
Con este reparto de puntos, ambas escuadras suman su primera unidad del torneo tras haber caído en sus debuts. La última jornada será a matar o morir: Sudáfrica se jugará la clasificación ante Corea del Sur, con la sensible baja de Mokoena por acumulación de tarjetas, mientras que República Checa tendrá la difícil misión de medirse ante el coanfitrión, México, en el Estadio Azteca.