
En el partido entre el Real Madrid y el Rayo Vallecano, una mancha de color verde rompió la estética habitual de los uniformes blancos y franjirrojos. No se trataba de un error de vestuario ni de una nueva tendencia de moda deportiva, sino de un poderoso mensaje de unidad en la lucha contra el cáncer.
Históricamente, el uso de brazaletes en el fútbol ha estado ligado al duelo. Sin embargo, en esta jornada de LaLiga, los capitanes, jugadores y cuerpos técnicos han sustituido el tradicional negro por el verde esperanza.
Esta iniciativa, impulsada por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) bajo el lema “Brazaletes de Esperanza”, busca transformar el simbolismo del fútbol. El objetivo es dejar de ver la enfermedad únicamente desde la pérdida y empezar a enfocarla desde la supervivencia y la prevención.

El gesto, que coincide con la proximidad del Día Mundial Contra el Cáncer (4 de febrero), no es solo visual. Detrás del color verde existe un compromiso ambicioso: alcanzar el 70% de supervivencia para el año 2030.
“Queremos que el verde sea el color que represente el futuro de quienes enfrentan esta batalla”, señalaron portavoces de la AECC durante la previa del encuentro.
LaLiga se ha unido a esta causa en todos los estadios de la jornada, pero el impacto mediático del duelo en el Santiago Bernabéu ha servido como el altavoz perfecto. Desde las estrellas del Real Madrid hasta los aguerridos jugadores del Rayo Vallecano, el mensaje fue unánime: en este partido, todos jugamos en el mismo equipo.
El fútbol, una vez más, demuestra que su influencia va mucho más allá de los 90 minutos, convirtiéndose en una plataforma vital para la concienciación social y el apoyo a la investigación científica.